gastronomía

La bodega Viñátigo protagoniza una cena exclusiva en Tokio

Un histórico restaurante francés y otro de cocina china contemporánea armonizaron sus platos con los vinos elaborados por Juan Jesús Méndez y su familia
La bodega Viñátigo protagoniza una cena exclusiva en Tokio
La bodega Viñátigo protagoniza una cena exclusiva en Tokio

Los vinos de la bodega Viñátigo, en La Guancha, han sido protagonistas de una cena única en el hotel Conrad Tokyo, que unió las cocinas del histórico restaurante francés Ginza L’écrin y el de china contemporánea China Blue, ambos localizados en la capital de Japón. La familia de Viñátigo Juan Jesús Méndez Siverio, Elena Bastista y el hijo del primero, Jorge, explicaron sus vinos en esta cena exclusiva que fueron 2024 Pét Nat de Listán Blanco; 2024 Rosado de Listán Negro; 2024 Ensamblaje Blanco; y 2022 Lomo de la Era, 2022 Laderas de Teno, entre otros.

La cena, que fue publicada por el medio especializado japonés LOHA Spain, profundiza en la filosofía de Viñátigo, el valor de las variedades autóctonas canarias y la conexión entre territorio, vino y alta cocina.

Esta iniciativa sin precedentes donde resonaron conjuntamente las culturas gastronómicas y las sensibilidades de tres países comenzó cuando dos de los sumilleres más destacados de Japón, Miyuki Morimoto, de Conrad Tokyo, y Yuya Kondo de Ginza L’écrin, visitaron el año pasado la bodega Viñátigo, ubicada en el municipio de La Guancha. Ambos quedaron prendados de la filosofía de esta bodega, centrada en la protección y preservación de variedades autóctonas en peligro de extinción, así como de la energía de la naturaleza propia de una isla volcánica, el clima y la cultura.

Jorge Méndez, que en 2024 fue incluido en la lista de 100 jóvenes talentos de la gastronomía publicado por el Basque Culinary Center, comentó que “en conjunto, sentí que los vinos acompañaban de forma incluso más brillante de lo esperado tanto a la cocina china como a los platos con influencia francesa. Especialmente, creo que la salinidad presente en los vinos, su elevada acidez y la precisión aromática fueron fundamentales para lograr esta armonía”.

Además, el trabajo realizado por los sumilleres Morimoto y Kondo “fue extremadamente sólido y profesional en la construcción global del menú. Entre todos los maridajes, el plato de calamares luciérnaga, espárragos y menta fue el que más me impresionó. Por otro lado, las ‘empanadillas al vapor de dos tipos de gambas’ resultaron sorprendentemente interesantes. Y, finalmente, tanto los platos principales de Ginza L’écrin como los de China Blue alcanzaron un nivel extraordinariamente alto y dejaron una impresión muy fuerte”.

La cocina francesa y la japonesa fueron unidas magistralmente por Morimoto y Kondo, gracias a las experiencias vividas en Tenerife, en un restaurante majestuoso de ocho metros de altura con vistas a la bahía de Tokyo y al Rainbow Bridge.

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