tribuna

¿Qué más le puede pasar a la Isla Bonita?

Nunca podré olvidar aquel domingo, 19 de septiembre de 2021; cuando me hallaba almorzando en una casa de comida en La Matanza, en cuyas paredes había una televisión en funcionamiento, cuando de repente, sobre las 15:10 horas de la tarde, se daba la noticia en directo de la erupción del volcán de Cumbre Vieja en La Palma. Ni que decir tiene, que todos los comensales allí asistentes en dicha casa de comida no salían de su asombro, comenzando por mí. La variedad de opiniones no se hizo esperar, y, lo que minutos antes eran conversaciones tranquilas y relajadas, motivó que minutos más tarde se convirtiera en sensaciones de nerviosismos, pues no en vano algunos comensales comentaban que tenían familiares en La Palma. Sin duda, aquella primera chimenea de humo que comenzó a salir de las ´fauces´ del volcán de Cumbre Vieja, ya comenzaba a presagiarse algo horrible.

Por otro lado, y desde hace muchos años, he podido visitar la Isla Bonita, motivando conocer a muchas personas de las cuales hice una gran amistad. Por todo ello, y ante la presencia de un nuevo volcán en estado eruptivo, me interese por el estado de esos amigos/as, pero a la vez del sentir del pueblo palmero. Que puedo decir o escribir que no sepan los demás sobre el estado emocional de todas esas personas que han perdido sus casas, tierras agrícolas, invernaderos, fabrica de cemento, tiendas artesanales, tiendas de comestibles, junto con las historias de algunos barrios.

Sin duda, y como de una maldición se tratase, el sufrimiento y dolor de los habitantes de la isla de La Palma viene perseguido por el destino de algo más allá del universo. Es decir, del poder de la naturaleza. Un comienzo de siglo XXI, donde La Palma se ha visto azotada por una pandemia mundial como fue y sigue siendo, la Covid-19. Luego, un confinamiento que para muchos/as personas resultó brutal y una economía rota. Más tarde; aparece la maldición de la fuerza de la naturaleza, engendrando un nuevo volcán en Cumbre Vieja, con varias bocas volcánicas de desahogo escupiendo magma o lava, piedras, azufre, cenizas y el rugir incansable de su boca principal, acompañada de temblores de múltiples seísmos de diferentes escalas de magnitud; motivando ríos de lavas que emanan de un volcán cada día más activo; arrasando con todo lo que encuentra a su paso; robándole a miles de personas sus sueños, sacrificios , sudor y lagrimas de muchos años de trabajos; dejando una isla huérfana de futuro inmediato.

El volcán esta vivo, es inteligente porque lo controla y lo domina su madre la naturaleza que lo tiene atado a su cordón umbilical.

Todo lo que hasta ahora ha venido y sigue haciendo, son como avisos de que todavía las entrañas de la tierra volcánica puede sorprender con cosas impensables. ¿Qué más le puede pasar a la Isla Bonita?

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