tribuna

Soluciones conjuntas para el Cuadrilátero

Los pasados fines de semana hemos podido controlar, gracias a la colaboración entre administraciones y al esfuerzo de todos los efectivos, la afluencia de jóvenes que acudían, hasta entonces, de manera masiva a la zona que conocemos como el Cuadrilátero y sus calles aledañas.

Comprendo, como alcalde y como lagunero -también como padre-, el desasosiego y la profunda angustia que han venido sufriendo los vecinos.

Y créanme que, a pesar de lo que se ha querido trasladar, de manera interesada, por una oposición que no ha dudado en usar como arma política un problema social extendido, hemos estado poniendo nuestros esfuerzos para que se solucionara una cuestión que va más allá de un grupo de jóvenes bebiendo en la calle y que ha ido cogiendo fuerza paulatinamente.

Creo que en este asunto hay que ser transparente y decir, en primer lugar, que siento muchísimo las molestias que estos altercados han producido y que no soy ajeno a sus consecuencias. Y, de la misma manera, quiero ser claro al insistir en que no es un problema de solución fácil e inmediata, porque confluyen en él muchas variables que no podemos controlar en su totalidad: se trata de jóvenes, con frecuencia menores, que se convocan y comunican a través de las redes sociales, cuyos padres tal vez hayan olvidado que es ilegal que sus hijos consuman alcohol en la calle o en cualquier lado. O, simplemente, ignoran que lo hacen. Una generación que no ha podido asistir a clase durante demasiado meses y que, a la imposibilidad de relacionarse con gente de su edad, ha añadido la de estar confinado, en edades en que aún hay poca tolerancia a la frustración y a la incertidumbre.

Todos estos elementos hacen que la solución requiera de un abordaje conjunto y progresivo, adaptado a las situaciones que se nos vayan planteando.

Lo estamos viendo en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, en Valencia, en Oviedo y en muchos otros puntos del país, cuyos alcaldes y alcaldesas me han comunicado la preocupación que sienten. No he sido, en ningún momento, ajeno a estos hechos ni, como se ha querido trasladar, los he minimizado ni obviado.

Pero sí rechazo de plano que este sea un problema político, porque no lo es.

La Laguna es ciudad universitaria desde hace varios siglos y la zona de confluencia y de ocio de los jóvenes ha tenido diferentes épocas (algunas más tranquilas y otras más convulsas) y esta pandemia, que lo ha trastocado todo, ha influido en esta otra manera -sin duda errónea y nociva- de relacionarse entre los jóvenes que, tan solo usando un móvil, tienen la capacidad de reunirse en multitud, en cualquier lugar, en cuestión de horas.

En los últimos fines de semana hemos actuado con la absoluta y estrecha colaboración de la Policía Nacional y nuestra Policía Local, a cuyos efectivos quiero trasladar todo mi agradecimiento por su labor en condiciones difíciles, apoyados por la Policía Canaria, lo que ha permitido controlar los accesos, requisar el alcohol y levantar las actas pertinentes.

Seguiremos trabajando en esa línea, atendiendo a todos los focos, como hemos estado haciendo hasta ahora. Y seguiré dando la cara y explicando los pasos a seguir cuando haya que hacerlo.

Los casos sucedidos en otras ciudades del país nos han demostrado que acabar con estas incidencias requiere esfuerzo conjunto, tiempo y paciencia. Comprendo que pedirla pueda parecer demasiado, pero tengan la confianza de que venimos trabajando en la solución desde el primer momento y lo seguiremos haciendo.

La Laguna no es ese municipio sin ley que la oposición, de manera irresponsable, quiere pintar, estigmatizando a colectivos que no lo merecen.

No lo ha sido, ni siquiera en tiempos anteriores, cuando ellos gobernaban y la zona tuvo sonados casos de delincuencia y de riñas tumultuarias que requirieron de la instalación de cámaras. Politizar un problema social, que está localizado y en vías de solucionarse; poner piedras en el camino en lugar de ayudar, manifiesta, como poco, una falta de amor por el municipio, que dista mucho de la idea que tenemos los socialistas de lo que es gobernar para la ciudadanía.

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