por quÉ no me callo

El año del Volcán

En las mejores portadas del DIARIO veremos el viernes los fotogramas de este año circunspecto. En tiempo real acabamos de vivir el colofón del volcán, que sin duda es el protagonista en Canarias de 2021. No lo tenía fácil la erupción con la dura competencia de la COVID, que es como la estrella monográfica del último bienio y, por lo que se prevé, lo será de un trienio completo con 2022.

Estos cálculos se basan en la corazonada de la OMS de que el año que viene el volcán del coronavirus se apagará, que es como hacer una apuesta inverosímil, con toda la evidencia en contra. Se basa el oráculo de algunos epidemiólogos en que los virus decaen por su propio peso y ómicron manifiesta síntomas de menor virulencia pese a lo aparatoso de su capacidad de transmisión (aunque en EE.UU. estiman 3.000 millones de infectados en los próximos tres meses).

La Palma ha ganado este pulso y si a 2021 le pusiéramos nombre en las Islas, lo tendríamos que llamar El año del Volcán, al que, por cierto, el pueblo no ha dudado en denominar Cumbre Vieja. Más allá de nuestros lares, le pondrán el nombre susodicho de ómicron, con el delta ya en desuso, o El año de la Vacunación. En justicia, este habría de ser el apelativo más razonable para un ejercicio donde se logró en España y unos cuantos países europeos más la llamada inmunidad de rebaño, que no ha servido para poco, pese a que no ha sido una barrera infalible ante el asedio de la última cepa sudafricana, como comprobó ayer Meritxell Batet. El “si usted se ha vacunado, no morirá” de Amós García Rojas es una afirmación elocuente de las virtudes de Pfizer, Moderna and company y de las famosas dosis de refuerzo.

El gran catarro en que puede derivar esta oleada de ómicron (el 80-90% de los casos es leve y solo el 10-20% puede llegar a ser grave) se debe al cortafuegos de las vacunas, como subraya Sánchez, precisamente, en La Palma, subido a la ola del final de la erupción, que se surfea en buena lid bajo el tsunami de coronavirus.

Esta hipotética autodisolución del SARS-CoV-2 (ya irreconocible el de Wuhan tras su fecundo linaje de variantes) justifica la decisión de proteger, antes de que sea tarde, a los niños de 5 a 11 años, pues iban camino de convertirse en carne de cañón, la puerta de acceso de la cepa más contagiosa de la serie histórica, con la consiguiente amenaza para ancianos y resto de población más vulnerable.

El poeta Fernando Beltrán, creador de la empresa El nombre de las cosas, que se dedica a bautizar marcas y proyectos, me dijo en una ocasión que el secreto de su trabajo es no tener ideas preconcebidas. Titulemos al año como haría un niño, sin prejuicios. Y a la vista de las primeras páginas de DIARIO DE AVISOS en 2021, cuya selección podremos visitar este viernes con el ejemplar del periódico como en una galería de portadas enmarcadas de los 12 meses transcurridos, creo que no dudaríamos en llamarlo El año del Volcán. Y el virus no tiene por qué ofenderse.

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