superconfidencial

El equipo infantil

Cuando Coalición Canaria y el PP quieren participar en un campeonato alevín de políticos sacan en la alineación a Fernando Clavijo y a Teodoro García Egea. Este último, que roza la estupidez, ha sido retratado en su libro por la magnífica Cayetana Álvarez de Toledo. Y el otro hasta hace poco participaba en un programa […]

Cuando Coalición Canaria y el PP quieren participar en un campeonato alevín de políticos sacan en la alineación a Fernando Clavijo y a Teodoro García Egea. Este último, que roza la estupidez, ha sido retratado en su libro por la magnífica Cayetana Álvarez de Toledo. Y el otro hasta hace poco participaba en un programa juvenil en Canal 7. La política es cosa de hombres y de mujeres hechos y derechos, no de chiquilicuatres. García Egea y su compinche Casado se están cargando el PP, por celos con mujeres de valía, como la propia Cayetana y la sin par Ayuso, por la que yo metería un voto ciego en cualquier urna. Y Coalición Canaria es ya una caipiriña, de partido político tiene lo que yo de sacerdote ortodoxo. Como alguien no ponga freno al deterioro de ambos partidos, la dinamita que aportan el tal Teodoro y el tal Clavijo, en funciones de cabuqueros, hará saltar por los aires sus estructuras, tan endebles que asustan. El libro de Cayetana es revelador. Primero, porque está bien escrito, lo cual ya es un mérito; y segundo, porque es capaz de quitar los gayumbos a tanto fantoche como hay en el PP, incluyendo al susodicho secretario de lo que sea. Tenía que ser una mujer inteligente la que dejara al descubierto las vergüenzas de un partido a la deriva, cuando lo tenía casi todo ganado por los errores de sus rivales. Creo que fue Jiménez Losantos quien dijo que detrás del libro de Cayetana estaba Ayuso. No lo sé, pero si lo estuviera, me alegro. Porque ya era hora de que alguien pusiera las cosas en su sitio en un partido cuya cabeza es un melón, a pesar de que tiene mucha gente valiosa en sus filas, que ha sido relegada por los mediocres. Casado puede salvarse si aparca sus celos; García Egea, no. Clavijo es una misión imposible.