santa cruz

Una panza de burro para dotar de sombra la calle Castillo

El arquitecto Alejandro Beautell concluye el proyecto para dotar de sombra la vía comercial, que ahora necesita luz verde del Cabildo

Fue uno de los proyectos ganadores en la última convocatoria de los presupuestos participativos del Ayuntamiento de Santa Cruz. La idea, colocar sombra en la calle Castillo, fue encargada por la Concejalía de Servicios Públicos, que dirige Guillermo Díaz Guerra, al arquitecto Alejando Beautell, quien ya ha entregado el proyecto al departamento.

Tal y como explica Beautell, lo ha bautizado como Panza de burro. “Hemos denominado a este proyecto Panza de burro, un nombre divertido que tiene que ver con nuestra cultura popular y con la frescura que hemos querido darle a la propuesta. La cubrición diseñada, al igual que la panza de burro, nos protegerá del sol de los meses más calurosos y, al igual que el fenómeno meteorológico, desaparecerá después, ya que será una instalación reversible y acotada temporalmente al periodo estival”, dijo.

Para el desarrollo de este proyecto, su autor ha hecho un estudio minucioso de la calle Castillo y su entorno, realizando un alzado sobre plano de la vía para poder desarrollar de la mejor forma posible una propuesta que, ahora, deberá valorar el área insular de Patrimonio Histórico, al encontrarse este eje comercial dentro del Conjunto Histórico del Antiguo Santa Cruz.

La intervención habilitará espacios de sombra mediante la cubrición de determinadas zonas de la calle del Castillo. Las lonas triangulares que cubrirán los distintos espacios formarán una estructura en malla tensada. El material elegido para su conformación será el PVC microperforado e ignífugo que permitirá la correcta ventilación e iluminación de las zonas de sombra. La altura y diseño de los toldos se han definido atendiendo a la existencia de vegetación, edificios catalogados, y bajo criterios de interés comercial.

La puesta en práctica de esta iniciativa tiene un coste inicial de 80.000 euros y pretende que las compras, al menos en los periodos de mayor calor, sean más cómodas. Según el proponente de esta idea, “aparte de beneficiar a los comercios, con este sistema se baja hasta cuatro grados la temperatura, al crear sombra, y se acabaría con el molesto deslumbramiento del verano por la tarde, que es cuando más personas salen a comprar”, explicaba en los presupuestos participativos.

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