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La ULL patenta una novedosa técnica en impresión 3D para dosificar fármacos a niños

Garantiza que la cantidad de principio activo presente en cada una de las dosis es la declarada y no se altera su estabilidad
Eduardo Díaz, el catedrático José Bruno Fariña y Ana Santoveña. DA

El grupo de Desarrollo Galénico de Medicamentos de la Universidad de La Laguna (ULL) patentó una técnica que permite mejorar la impresión en tres dimensiones para dosificar fármacos pediátricos, de manera que se ajusta la dosis requerida en tratamientos individualizados a pacientes infantiles.

La empresa británica FabRx ha desarrollado la primera impresora 3D GMP del mundo para la producción de medicamentos individualizados, denominada M3DIMAKER, recientemente adquirida por el grupo.

Además, gracias a la licencia firmada entre la ULL y la empresa propietaria de la plataforma de impresión 3D (FabRx), esta última se podrá beneficiar de la invención desarrollada en la patente y del uso del programa informático creado por el grupo de investigación, que dirige José Bruno Fariña. “En la elaboración de formas farmacéuticas a nivel industrial o a escala piloto es fundamental garantizar que la cantidad de principio activo presente en cada una de las unidades de dosificación es la declarada, y que además el proceso de elaboración no afecta a la estabilidad del principio activo”, tal y como explica el catedrático de Farmacia y Tecnología Farmacéutica.

Una de las tecnologías que presenta esta plataforma de impresión es la técnica de extrusión de semisólidos, en la que se dispensa, a través de una boquilla, un semisólido que capa a capa conformará la forma farmacéutica final sólida. El proceso tiene la ventaja de que se realiza a bajas temperaturas, sin alterar la estabilidad del principio activo.

La elaboración de estas mezclas semisólidas de partida supone uno de los mayores retos a la hora del desarrollo de medicamentos individualizados, puesto que el estudio del flujo y la deformación de las mismas (propiedades reológicas) constituyen un punto crítico limitante del proceso. “La patente permite caracterizar reológicamente las masas empleadas, lo que facilita su optimización para su extrusión en la plataforma de impresión 3D, mejorando la calidad del proceso de impresión y, por tanto, de la forma de dosificación obtenida”, explica.

Todo ello asegura que el flujo de la masa semisólida a extruir sea constante, lo que garantiza que la dosis obtenida sea la requerida. Y facilita la detección de posibles errores durante la fabricación, lo que permite llevar a cabo un control del proceso y realizar correcciones.

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