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La peor tormenta en décadas causa el caos en Europa y ocho muertos

Países Bajos, donde han muerto tres personas por la caída de árboles, también se encontraba ayer bajo el aviso máximo

El Reino Unido está en alerta máxima ante la llegada de Eunice, una tormenta con vientos huracanados que, según la Oficina de Meteorología británica, “tiene peligro para la vida”. Está provocando cortes eléctricos, retrasos en el transporte y escuelas del país se han visto obligadas a cerrar. Las autoridades británicas han pedido a la ciudadanía evitar desplazamientos. Londres es uno de los puntos del país que más está sufriendo los estragos de la tormenta. El alcalde de la capital británica, Sadiq Khan, instó ayer a la población a permanecer en sus casas ante los vientos extremos que está causando la tormenta atlántica Eunice, que azota la mitad sur del Reino Unido desde la madrugada del jueves al viernes con ráfagas de hasta 190 kilómetros por hora. Cientos de vuelos y trayectos ferroviarios fueron cancelados durante la jornada, en la que cientos de escuelas cerraron para evitar daños por una tormenta que ha dejado hasta ahora al menos dos heridos en Inglaterra.
Los aeropuertos londinenses de Heathrow y Gatwick han aconsejado a los pasajeros que verifiquen el estado de sus viajes. La aerolínea holandesa KLM comunicó la anulación de al menos 170 vuelos entre Londres y el aeropuerto de Ámsterdam.
Las autoridades neerlandesas emitieron la alerta roja en todo el oeste de Países Bajos ante la llegada de Eunice, lo que ha llevado a la suspensión de vuelos y la paralización del tráfico ferroviario, así como la clausura de algunas escuelas y centros de vacunación en gran parte de país. Tres personas han muerto por la caída de árboles. La alerta roja declarada por el Real Instituto Meteorológico de Países Bajos (KNMI) se aplica en las regiones de Zelanda, Holanda del Norte y del Sur, Frisia y Flevoland, así como la zona del Mar de Frisia, mientras que en el resto del país rige la alerta naranja, a excepción de la provincia de Limburgo, en la frontera con Alemania y Bélgica. El tráfico aéreo se vio afectado por la tormenta. La KLM indicó que habría una “operación muy limitada” para la compañía en Schiphol. Dado que la fuerza del viento no iba a disminuir hasta la noche, muchas escuelas optaron voluntariamente por mantener cerradas sus puertas y la mayoría de los centros de vacunación y test de COVID-19 echaron el cerrojo a comienzos de la tarde.
Cinco departamentos en el norte de Francia estaban bajo “alerta naranja por fuertes vientos e inundaciones”. En Alemania, el servicio meteorológico nacional activó una advertencia de nivel cuatro -la más alta de su escala- sobre partes del noroeste.

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