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España podría decir adiós a la mascarilla obligatoria en interiores tras Semana Santa

Este jueves se debate la forma en que se procederá a eliminar el uso del cubrebocas
OFICINA MASCARILLA
Trabajadores con mascarillas en una oficina. PIXABAY

El debate sobre cuándo se eliminarán las mascarillas en espacios interiores llegará al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) este jueves en su primera cita presencial de este 2022. Allí, fuentes autonómicas han confirmado a EL ESPAÑOL que se cerrará el “cronograma definitivo” para eliminar este método de protección en interiores.

El segundo aniversario del primer Estado de Alarma puede ser una fecha indicada para anunciar que seguimos los pasos de Francia y Bélgica. Todavía hay voces autonómicas que se muestran contrarias a la decisión del Gobierno que ha manifestado hasta el presidente, Pedro Sánchez, quien habló de tomar la decisión “muy pronto”.

Habrán pasado también casi dos años desde que el cubrebocas se hizo obligatorio en nuestras vidas. El 20 de mayo de 2020 se publicó en el BOE la orden del Ministerio de Sanidad que conminaba a su uso en cualquier ámbito del espacio público. Mientras que la obligatoriedad en exteriores desapareció el verano pasado para regresar en navidades y desaparecer de nuevo hace un mes, en interiores la situación apenas ha variado en los últimos 22 meses.

Todo parece indicar que se va a ir realizando una desescalada de la mascarilla en exteriores, lo que las autoridades sanitarias llaman “retirada progresiva”. Las autonomías más reacias a eliminar la mascarilla apostarán por una retirada gradual. Primero en las escuelas, después en bares y establecimientos comerciales y, por último, en centros sanitarios y sociosanitarios.

Es en ese último tipo de espacios donde parece que la mascarilla va a quedarse más tiempo por el perfil “vulnerable” de ambos lugares donde están ingresadas personas con patologías de riesgo y edad avanzada.

Evitar la confusión

Varias regiones como Andalucía, Murcia, Madrid y Cataluña han propuesto usar las escuelas para el inicio de esta retirada. Los menores suelen presentar menos efectos adversos a la infección e, incluso, la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha apoyado dicha retirada.

Estos profesionales sanitarios han advertido en varias ocasiones de los perjuicios en el aprendizaje que podría estar provocando en los escolares más pequeños enfrentarse cada día a clases donde los profesores tienen la boca tapada.

“Queríamos generar primeros datos durante unas semanas en un entorno más tranquilo, como son las escuelas, para una desescalada de forma progresiva y basada en la evidencia”, explica Quique Bassat, epidemiólogo y coordinador del grupo de Reapertura de la Escolarización de la AEP.

“Parece que esta propuesta no ha calado y se prefería retirar la mascarilla de golpe a todo el mundo para que no hubiera confusión”, comenta indicando que no le parece mala idea, pero “se ha perdido la oportunidad de monitorizar la desescalada”.

Bassat considera que en el momento actual “hay un cierto riesgo” en eliminar la mascarilla en interiores. La bajada de la incidencia se ha ralentizado y, pese a estar ya muy lejos del pico alcanzado a mediados de enero, todavía está por encima de 400 casos por 100.000 habitantes a 14 días, lejos del umbral de 100 que proponen los epidemiólogos.

En este umbral, que se corresponde con el nivel 1 de alerta (la ‘nueva normalidad’ se daría bajando de 50), coincide también Juan Antonio Sanz, portavoz de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (Sempsph), que sugiere comenzar la retirada tras la Semana Santa. “Queda un mes en el que nos puede dar tiempo a reducir la incidencia aún más”.

Rebotes de la COVID en otros países

Sin embargo, el catedrático de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández y ex director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Ildefonso Hernández, recuerda que “no tenemos evidencia científica para establecer un punto de corte” en la incidencia para garantizar la seguridad de retirar esta medida.

“Si nos basamos en las experiencias de otros países, hemos visto rebotes”, apunta, pero reconoce que estas se han puesto en marcha con incidencias más altas. Reino Unido ha estrenado marzo sin restricciones, pero su tasa se acerca a los 900 puntos, mientras que en Dinamarca, que lleva en esa ‘nueva normalidad’ desde febrero, mantiene una incidencia superior a 5.000.

Otros países que han anunciado el fin de las restricciones, como Bélgica y Francia (aunque mantendrá las mascarillas en el transporte público) tienen incidencias superiores a la española: alrededor de 900 y 1.285 puntos, respectivamente.

A pesar de esa bajada de la incidencia generalizada, la mitad de las comunidades siguen por encima de 500 puntos y solo tres (Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucía) están por debajo de 300, el umbral del riesgo medio. Ojo: la incidencia en mayores de 65 años sigue estando en niveles muy altos excepto en Madrid y Andalucía, y la positividad de los tests de diagnóstico continúa por encima del 15%, cuando se recomienda que baje del 7%, indicativo de que no hay positivos por Covid fuera del radar.

Tres ámbitos especialmente delicados

Hernández ve positivo que esta retirada de mascarillas sea consensuada, pero también pide una estrategia para mejorar los sistemas de filtración de aire en interiores y que no sean únicamente unas recomendaciones, como en la actualidad.

Los especialistas consultados por este medio coinciden en los días posteriores a Semana Santa como una buena fecha para comenzar a desescalar la mascarilla en interiores, pero apuntan tres ámbitos de riesgo en los que debe permanecer un tiempo: centros sanitarios y sociosanitarios, como han propuesto las comunidades autónomas, pero también el transporte público.

“Es una de las cosas que más miedo me da”, afirma Juan Antonio Sanz, de la Sempsph, que apuesta por dejar este ámbito fuera de la retirada masiva de mascarillas, incluso después de la hostelería, puesto que en la restauración, en la práctica, “ya se está haciendo”.

Otro aspecto será el de la mascarilla en personal que trabaje de cara al público, como camareros, dependientes, etc. “Debe ser el último paso a tomar, porque tienen contacto con mucha gente”.

Vigilancia centinela de la COVID

En la cita presencial de este miércoles en Zaragoza, los consejeros de Salud y Sanidad de las comunidades autónomas también van a estudiar cómo implantar la vigilancia en fase centinela de la Covid-19. La idea es poner fin a la monitorización diaria de la pandemia y empezar a poner en marcha una similar a la de la gripe u otras enfermedades respiratorias.

Desde el Congreso de los Diputados los partidos ya se están posicionando. El primero en hacerlo ha sido Ciudadanos. Los de Inés Arrimadas han anunciado que pedirán el fin de la obligatoriedad del uso de las mascarillas en interiores a través de una enmienda a la totalidad al Decreto ley por el que se regula su utilización.

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