viernes a la sombra

Crónica parlamentaria

Mencionaron, entre otros, a José González-Aller y José H. Chela, entre los destacados cronistas parlamentarios que han trasladado los acontecimientos, los acuerdos y los debates, las visitas ilustres y las reuniones destacadas que, desde la etapa provisional, en el otoño-invierno de 1982, y ya desde la primera legislatura (que se inicia un año después), se sucedieron en la sede de Teobaldo Power, donde se encarna la soberanía del pueblo canario.

Les nombraron en el curso de una sesión titulada justamente así, La crónica parlamentaria’ enmarcada en la iniciativa de esta legislatura, Foro Parlamento, en la que, además del presidente de la cámara, Gustavo Matos, participaron, bajo la moderación de Juan Manuel Bethencourt, María Luisa Arozarena, Marta Cantero, Almudena Sánchez, Patricia Santana y Jorge Berástegui. Todos han cumplido cometidos profesionales en la institución y la mayoría siguen en activo.

La crónica parlamentaria, definida en un trabajo de José Romero Portillo (Universidad de Sevilla) como subgénero periodístico en el que se entrelazan la información y la interpretación, el hecho noticioso y el comentario, permaneció prácticamente ignorada en nuestro país durante las cuatro décadas en las que se prolonga el franquismo. La inexistencia de confrontación ideológica en las Cortes orgánicas y la censura informativa aplicada por la dictadura impidieron el desarrollo de una modalidad periodística que había gozado de notable tradición en España y cuyos orígenes se remontan a las Cortes de Cádiz, a principios del siglo XIX. Tras la muerte de Franco y el restablecimiento del Parlamento democrático en 1977, numerosos periodistas se afanaron en trasladar a los medios de comunicación lo ocurrido en las sesiones celebradas en el Congreso de los Diputados y el Senado. Entre esos cronistas se encontraba Víctor Márquez Reviriego, quien, gracias a su trabajo de documentación y al estudio de los procedimientos parlamentarios, se convertiría en unos de los periodistas especializados en temas políticos más seguidos durante el periodo de la Transición. Sus Apuntes parlamentarios, publicados en la revista Triunfo entre 1977 y 1981, contribuyeron a la renovación de la crónica de Cortes, en la que también dejaron huella Luis Carandell, Antonio Papell, Pilar Cernuda, Nativel Preciado, Magis Iglesias o Julia Navarro, entre otras figuras destacadas.

En algún momento de esta sesión, se habló del papel de los medios canarios, si había correspondido a dimensionar adecuadamente el epicentro de la actividad política en las islas. Siempre nos ha costado contestar afirmativamente. A estas alturas de la autonomía, no es que la institución sea una gran desconocida, pero sigue siendo poco valorada. Hay episodios delirantes, como una encuesta televisiva hecha en los exteriores de la sede, en la que los consultados ignoraban que en aquellos momentos se debatía y se decidía el modelo de adhesión a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE). O aquel otro, sin mucho reflejo en los medios, en que dejó de funcionar un fax en el que se esperaba la recepción de un documento que igual hubiera cambiado el curso de una moción de censura.

Aunque el caso más flagrante tiene sabor anecdótico: después de haberse sumado a la lucha para que el Parlamento fijara, vía Estatuto, su sede en Tenerife, muchos medios de la isla se fueron desentendiendo de lo que se cocía en Teobaldo Power y al cabo de dos legislaturas dejaron de proliferar sus representantes en plenos, comisiones y seguimiento de la actividad legislativa, incluido el control al ejecutivo. En cierta ocasión, en la redacción de un periódico se encontraron con que no había personal para trasladarse y cubrir el pleno. “No importa -contestaron desde la jefatura de turno-, lo cogemos de Efe”, que era la agencia de noticias que cumplía escrupulosamente con la cobertura. Y salvó la papeleta en muchas ocasiones, todo hay que decirlo.

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