el charco hondo

Tabú

Más allá de lo políticamente correcto, paraguas bajo el que desde finales de los ochenta se agrupan las expresiones, políticas y medidas que puedan ofender y alimentar espacios de exclusión, hace algunas legislaturas que en las Islas afloró un catálogo de asuntos considerados subliminal o expresamente inapropiados, planteamientos y argumentos que mejor ventilar solo en la intimidad, en voz baja, tesis incómodas, análisis mal recibidos, reflexiones tabú que, por tal condición, no deben verbalizarse porque el riesgo de propiciar una lluvia de descalificaciones es alto. Sin embargo, hay voces autorizadas, no ya en la política, pocas, sino en el ámbito universitario, más de lo que se cree o sabe, que consideran imprescindible reabrir el debate sobre la carga del territorio (sí, claro que sí) para preguntarnos en alto por las razones que tienen a Canarias generando muchísimos empleos sin que, paralela y proporcionalmente, se traduzca en un descenso del porcentaje de desempleados. El debate sobre la carga que puede soportar un territorio tan frágil como el de las Islas suele esquivarse porque, con tanta intención como torpeza, hay quienes lo tachan de xenófobo, y no, no va ni debe ir por ahí el tiro. Quienes, como hicimos décadas atrás, llegan de lejos buscando hacerse un hueco merecen que se les acoja con madurez, respeto y otros síntomas de inteligencia. Nadie debe cerrar la puerta a nadie. Cosa diferente es que, con los datos sobre la mesa, las Islas deban mejorar las propuestas y la canalización de los programas formativos, de tal manera que sean aquellos que ya viven aquí quienes con mayor peso (y presencia) protagonicen laboralmente el día a día del sector servicios; para que la carga sobre el territorio no desemboque en sobrecarga, con lo que conlleva respecto a gestión de residuos, saneamiento o impacto de los espacios protegidos, se necesita una redefinición de la formación, apostar por turistas que gasten más y ocupen menos, impulsar actividades complementarias al turismo que generen empleo para el que hay que prepararse y, entre otras recetas, sacar la reflexión de la carga sobre el territorio del listado de asuntos inapropiados porque si hay algo políticamente incorrecto (o inapropiado) es huir de los debates necesarios. El asunto innombrable debe volver a la mesa de trabajo, al debate. Bajar de los 200.000 parados, algo que no ocurría desde 2008, lejos de adormecernos debe animar a un análisis que, sin estridencias ni aspavientos, ponga el foco en la necesidad de que las distintas estrategias ayuden a descargar la presión sobre el territorio.

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