tribuna

Primer Congreso Internacional del Camino de Santiago entre Volcanes

Por Alfred Kavanagh | El primer Congreso Internacional sobre el Camino de Santiago entre Volcanes, que se celebró en Gran Canaria entre los pasados días 16 y 17, invita a una reflexión global sobre los itinerarios espirituales de la humanidad en el siglo XXI.

La conferencia se estructura en cinco grandes ejes temáticos, el camino como itinerario espiritual y físico, las Islas Canarias como nexo entre continentes, el multiculturalismo de las Islas Afortunadas, el turismo y el patrimonio natural que ofrece la ruta entre volcanes y el legado de las artes y las letras derivado del propio Camino.

No es casual que sea una ruta entre volcanes, porque cualquiera que se aventure por el Roque Nublo, Artenara, Tejeda, Risco Caído hasta llegar a Gáldar donde se encuentra la Iglesia de Santiago de los Caballeros percibe o, más bien se estremece, por la belleza del paisaje y del celaje. El camino puede hacerse de muchas maneras, porque tampoco es patrimonio de una cultura o de una religión, sino que se nos ofrece, sublime, para ese doble ejercicio de acción y contemplación. En todos los milenios y en todos sus siglos los hombres han caminado y al hacerlo se han rozado con la espiritualidad que rodea los parajes por los que han transitado.

La vocación de esta conferencia es recuperar esa sensación de estar con el otro, tanto más importante después de una pandemia global, y experimentar ese legado que nos habla con distintas voces. Recuerdo cuando visité el almogarén en el Roque Bentayga, término, cuya etimología, aunque discutida, posiblemente derive del árabe, qarana (qrn), conjunción, porque en dichos lugares, los guanches realizaban sus ritos en perfecta armonía con la equinoccios.

Los volcanes pertenecen, además, al repertorio simbólico de todas las culturas como espacios de conflicto y de transformación porque ponen en conexión los cuatro elementos de la naturaleza (aire, fuego, agua, tierra). De ahí que la ruta entre los volcanes nos permite vivir esa coincidencia entre opuestos, la luz cegadora que recorta los promontorios y las sombras profundas conforme nos adentramos en las formaciones volcánicas.

Caminamos en las eras primordiales del hombre y sentimos esa experiencia que después cada uno podrá o no plasmar en palabras, sonidos o formas, pero el Camino está ahí, no es un mero trazado en un mapa, es un camino dinámico por descubrir para permitir ese momento de confrontación con uno mismo.

Toda conferencia es un ágape, un banquete, un momento de concordia, y de confraternización, un acto de amistad que reúne a personas de muchos lugares, de culturas y religiones muy diversas para estar ahí en el cruce de las civilizaciones de Occidente y Oriente, universal en su insularidad, insular en la universalidad, ya que pocos lugares en el mundo ofrecen la oportunidad a cada instante de revisitar ese pasado común que se ha ido gestando entre las arribadas y partidas de los múltiples puertos de las Islas Canarias, cada una de ellas, observatorio de la humanidad.

*Profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Comillas y presidente del Comité Científico del Primer Congreso Internacional del Camino de Santiago entre Volcanes.

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