Juan Cavestany: “Me mueve el arrebato de rodar”

El cineasta madrileño presenta este jueves en el XVII Festivalito de La Palma la comedia 'Un efecto óptico'
El cineasta Juan Cavestany. / Edgar Santana Bárcenas

Por Benjamín Reyes

Juan Cavestany (Madrid, 1967) es uno de esos francotiradores del cine español, que se mueve en los márgenes de la industria con títulos que reflexionan sobre la condición humana, como Gente en sitios o Dispongo de barcos. Ha conseguido relevancia con las series Vota Juan (guionista) y Vergüenza (director), y en el teatro ha destacado gracias a montajes como Urtain, premio Max 2010, y Moby Dick. En el XVII Festivalito de La Palma presenta Un efecto óptico, que ha estado previamente en San Sebastián y Sitges. La cita, hoy jueves, a las 20.00 horas, tendrá lugar en la Casa de la Cultura de El Paso, con entrada libre.

-¿Cómo fue dirigir ‘El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo’ con Santiago Segura?

“Junto a Enrique López Lavigne le propusimos a Santiago Segura dirigir la película y él nos dijo que la dirigiéramos nosotros y él la producía. Queríamos hacer una propuesta similar a Zoolander, de Ben Stiller, pero llevándola al terreno español con unos pijos madrileños. Yo no había dirigido nada. Y nos lanzamos. Segura marcó mucho el rodaje, incluso daba indicaciones a los actores”.

-Su cine posterior ha seguido una deriva diametralmente opuesta al cine comercial. ¿Por qué?

“He sido muy ecléctico. Me cuesta definirme. Siempre he tenido la sensación de estar entre dos mundos, entre el cine y el teatro. Me quise separar del cine mainstream y rodé Gente de mala calidad, una comedia oscura, muy cabrona, que produjo Tele 5. Luego hice Dispongo de barcos y Gente en sitios. Fueron cinco años de absoluta rebeldía. Fue una especie de huida de la industria del cine. Las rodé casi en la soledad, llamando a pocos amigos. Fue una aventura en la que aprendí a hacer las cosas por mí mismo”.

-¿A qué público está dirigido su cine?

“Nunca lo he pensado. Me gustaría hacer el cine que me gusta ver: Spielberg, hermanos Coen o David Mamet, pero no me han salido esas películas. Imagino que están dirigidas a un público curioso y desprejuiciado”.

-Recientemente se ha creado una polémica por unas declaraciones en ‘El hormiguero’ que desmerece el mundo del cortometraje. ¿Cuál es su postura?

“Pues no lo sabía. Es una afirmación tan arbitraria”.

-Usted dirige en 2015 tres cortometrajes: ‘Microhondas’, ‘Show cooking’ y ‘En babia’. ¿Qué función tiene el cortometraje una vez pasada la etapa de formación?

“Los cortometrajes me enriquecen. Son experimentos que me permiten estar activo. Me mueve el arrebato de rodar. Mi largometraje Gente en sitios es una especie de colección de cortometrajes. Los cortometrajes tienen en el cine la misma función que el relato corto de Jack London, Mark Twain o Chéjov”.

“En el cine hay unas expectativas de relato y de satisfacción de personajes, que en teatro son más maleables”

-Ha escrito montajes como ‘Urtain’ o ‘Moby Dick’. ¿Qué hace que decida que una historia sea llevada al cine y otra al teatro?

“En el caso de Urtain, este proyecto surgió como una película. El guion fue largo de escribir porque requirió mucha documentación, pero la película no salió. Andrés Lima, de Animalario, me propuso llevarlo al teatro. Es una historia compleja y oscura que la hacía muy apta para el teatro. Quizá en el teatro no hay una exigencia de convencionalidad narrativa relacionada con la comercialidad. En el cine hay unas expectativas de relato y de satisfacción de personajes, que en teatro son más maleables”.

-Ha ganado un Max. ¿Espera algún día ganar un Goya?

“No lo sé. En esto del cine estoy en un sitio muy extraño. Empecé tarde, pasados los 30 años. En los últimos años me he dedicado más a la televisión”.

-En la televisión ha rodado ‘Vergüenza’. ¿El objetivo es que el espectador se ría de sí mismo?

“Un poco sí. La risa es curativa. La risa es una herramienta de socialización. El algo que nos une. En el público suele crear una extraña ambivalencia. Me estoy riendo, pero que asqueroso es lo que estoy viendo”.

-También ha conseguido repercusión como guionista de la serie ‘Vota Juan’, el retrato de un político corrupto. ¿No hay ningún político bueno?

“Creo que sí los hay. Vota Juan es una serie creada por Diego San José, en la que colaboré en la primera temporada. Está protagonizada por un personaje miserable que es una fuente de comedia inagotable. Nada supera a la política, que es un show”.

– Su nueva serie, ‘Sentimos las molestias’, está protagonizada por dos actores en edad de jubilación: Antonio Resines, 67 años, y Miguel Rellán, 78 años. ¿Qué lugar ocupan los actores de esta edad?

“Una de las contradicciones que cuenta la serie se da en la vida real en el mundo profesional. A nivel de edad tenemos una vida, en general, más prolongada, sin embargo, casi todo parece enfocado a la juventud”.

-¿Qué ofrece en ‘Un efecto óptico’?

“Es una extraña comedia que se basa en tres ideas elementales: el turista como ser vulnerable, el malestar provocado por el consumo y el miedo a perder a un hijo. Está protagonizada por Carmen Machi y Pepón Nieto”.

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