cultura

La tradición no es una piedra, sino el sustrato de la modernidad

El artista tinerfeño Pedro Paricio regresa el jueves a la londinense Halcyon Gallery para mostrar el resultado de su más reciente conversación pictórica con los maestros antiguos y contemporáneos
La exposición se inaugura este jueves en la londinense Halcyon Gallery. / DA

“Entiendo la tradición no como una ley escrita sobre una piedra que debamos arrastrar. Es todo lo contrario: está escrita para leerla, estudiarla, conocerla y aprender”. Pedro Paricio (Tenerife, 1982) regresa este jueves a la Halcyon Gallery de Londres, donde a partir de las 18.30 horas se inaugura Tradition, una exposición, conformada por una treintena de cuadros, tres grabados de gran formato y tres vídeos, en la que el artista establece un diálogo con los maestros de la pintura, los antiguos y los contemporáneos.

Paricio confronta en esta propuesta esa idea instalada en el mundo del arte que defiende la ruptura con el pasado. O mejor, para ser más precisos, cómo ese planteamiento de radicalidad, “al que en ocasiones no le falta razón” -apostilla-, se ha vaciado de contenido hasta convertirse en un dogma publicitario: “Si eres joven, cómprate una camiseta diferente a la que llevan tus padres”.

El artista canario Pedro Paricio (Tenerife, 1982). / DA

EL ORIGEN

“Si uno no sabe de dónde viene -argumenta-, lo más probable es que vuelva a cometer los mismos errores en los que cayeron otros. También puede llegar a pensar que ha inventado la pólvora, y si tiene los suficientes seguidores en Instagram, pues nada, se apunta el invento”.

La tradición, a su modo de ver, es algo muy parecido a un terreno de cultivo: “Una tierra seca es una tierra sin tradición, que no tiene nutrientes, que no tiene nada. En cambio, la tradición es una tierra llena de sustratos, de materia orgánica, de vida”.

‘After the Tide’ (2022). / DA

Básicamente, y echando mano de otra analogía, el artista tinerfeño reivindica el “estudio de los libros de la biblioteca”, concebida esta “no como un lugar donde encerrarse y llegar a pensar que el mundo no existe fuera de ella, sino como un espacio en el que formarse”. “Entendida así -agrega en su charla con este periódico-, tradición es desde un periódico de ayer hasta un antiguo texto mesopotámico”.

EL ITINERARIO

Ingres, Van Gogh, Fragonard, Basquiat, Sargent, Hockney, Dalí y Warhol son algunos de los interlocutores que participan en esta nueva conversación atemporal que plantea Pedro Paricio en la galería británica. Halcyon Gallery representa internacionalmente al artista canario desde hace más de una década. Su primera exposición allí fue Master Painters (2011) y, como su nombre indica, en ella también figuraba esa voluntad de conducirse por el presente, por lo contemporáneo, sin desechar la cartografía que nos proporcionan el pasado y quienes lo habitaron.

‘Fame’ (2022). / DA

Del mismo modo que lo estaba en Paricio-Picasso, la muestra que en 2019 compartió con el genio malagueño también en Halcyon Gallery. En ella, el tinerfeño reinterpretaba y brindaba nuevas lecturas sobre determinadas creaciones de Pablo Picasso, “con la falta de respeto que eso significa, que yo lo dije”, comenta con humor Pedro Paricio.

LO CONSTANTE Y LO VARIABLE

En otro momento de la charla, cuando se le pregunta por el camino, por la manera en la que se ha transformado su obra en todo este tiempo, el pintor canario argumenta: “No tengo ningún interés en pintar el mismo cuadro año tras año. Sin embargo, también tengo claro que hoy no voy a pintar como David Hockney y mañana como Mark Rothko. Me llamo Pedro Paricio y tengo una edad, unos genes y una vida propias, aunque dentro de esa voz personal no quiero cantar cada día la misma canción. Necesito moverme”.

‘Last Man Standing’ (2020). / DA

Y este movimiento tiene, sin duda, mucho que ver con los intereses y la curiosidad, con hacia dónde se vaya dirigiendo el foco en cada momento: “A lo mejor el pintor que me fascinaba hace 10 años me sigue gustando hoy, pero el fuego está en otro lado. Ahora mismo leo mucho sobre Ingres [Jean-Auguste-Dominique, 1780-1867)]. Hasta ahora lo consideraba un pintor academicista y perfeccionista, pero al estudiarlo resulta que tenía muchos problemas con la academia debido a las deformaciones, a cómo retorcía la anatomía humana en sus obras para que encajase en la composición que buscaba. Por eso mismo Picasso admiraba a Ingres”.

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