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Sánchez encarrila la legislatura pese a un Pleno tenso y bronco

En una sesión acalorada, tras culminar el Debate sobre el estado de la Nación, la Ley de Memoria Democrática agita la Cámara con alusiones a Franco y al Frente Popular
Sánchez encarrila la legislatura pese a un Pleno tenso y bronco

El Gobierno ha encarrilado la legislatura. Ha sido una semana farragosa en el Congreso de los Diputados, ya que la celebración del Debate sobre el estado de la Nación ha transcurrido de manera simultánea a la aprobación de leyes tan reseñables como la reforma del Poder Judicial o la Ley de Memoria Democrática. Además, se ha dado luz verde a un nuevo decreto anticrisis. Todo ello en un pleno bronco, donde se han intercambiado golpes durísimos.


En los dos primeros casos, Pedro Sánchez se ha sostenido en la mayoría de la investidura. Gracias a los nacionalistas, han salido adelante ambos textos. El Partido Popular, a principios de semana, ofreció un pacto a Moncloa que consistía en que Feijóo tendiera la mano a cambio de que el Ejecutivo retirara la ley presentada de la mano de Esquerra Republicana.
No ha sido así. Sánchez ha logrado reformar el sistema de elección del Poder Judicial para poder renovar dos vocales del Tribunal Constitucional. Sin embargo, queda pendiente el recambio, por ejemplo, en el seno del CGPJ o en la presidencia del Tribunal Supremo.


En el caso del decreto anticrisis, sí se ha producido un acuerdo, aunque indirecto. Es decir: el PP se ha abstenido para facilitar la aprobación del texto, pero no ha dado un “sí” al Gobierno.


Este decreto, de carácter transversal, tal y como ha explicado Bolaños en la tribuna, supone la bajada del IVA de la luz al 5% [el tipo más bajo de toda la UE], el mantenimiento del descuento de veinte céntimos por cada litro de gasolina, la congelación del precio de la bombona de butano en 19 euros, el descuento del 30% en el abono de transporte [que será del 100% en los próximos meses] o el límite al precio del alquiler, que no podrá subir más de un 2% hasta final de año. También un incremento del 15% en el Ingreso Mínimo Vital y en pensiones no contributivas.


Desde este punto de vista, puede decirse que el Gobierno ha cumplido con su objetivo de la semana: atravesar el Debate de la Nación [Sánchez llevaba cuatro años sin convocarlo] y sacar adelante el bloque legislativo.


El pleno ha sido bronco. Ha alcanzado el tono más brusco en el debate referido a la Memoria, pero también se han producido duros intercambios de golpes cuando se ha analizado la reforma del poder judicial.


La Ley de Memoria Democrática ya es una realidad. El Gobierno la ha aprobado con la llamada mayoría de la investidura: PSOE, Podemos y gran parte de los nacionalistas. Feijóo y Abascal han reiterado que la derogarán si relevan a Pedro Sánchez en La Moncloa.


El debate, bronco como pocos se recuerdan, ha desbordado a la presidencia del Congreso, que ha sido incapaz de controlar los gritos de los diputados mientras los oradores iban pasando por la tribuna.


Un buen resumen podría ser este: los independentistas han lamentado la Transición, el Gobierno ha celebrado su ley, Vox ha dicho que Franco inició la reconciliación entre españoles y el PP ha acusado a Moncloa de haber olvidado a las víctimas de ETA. Todo ello en un Congreso patas arriba, con diputados que chillaban y se señalaban.

La polémica comisión


Bildu, que desbloqueó la mayoría necesaria mediante un pacto con el Gobierno, ha exhibido sus argumentos antes que el Ejecutivo y la oposición. Bel Pozueta, diputada abertzale, se ha congratulado por haber arrancado a Sánchez la creación de una comisión que estudie las “violaciones de derechos humanos” hasta diciembre de 1983, cuando Felipe González ya llevaba un año en la presidencia.


“Se quiere trasladar la idea de que con la Constitución empezó un periodo de paz y un Estado de Derecho. Pero muchos sabemos que la Transición ni fue modélica ni trajo la democracia. No acabó con la herencia del franquismo”, ha asegurado en la tribuna la diputada independentista vasca, Mertxe Aizpurua, líder de Bildu en la Cámara.


“La Transición no fue la reconciliación, sino la legalización del fascismo”, dijo Carolina Telechea, de Esquerra Republicana. “¡Acojonante! ¡Acojonante!”, gritaban algunos diputados de la oposición.


Cuando salió a la tribuna Enrique Santiago, el líder del Partido Comunista y miembro de Unidas Podemos, le gritaron algunos parlamentarios de Vox: “¡Paracuellos! ¡Paracuellos!”. En referencia a la matanza perpetrada en el Madrid de la República durante la guerra.


Por último, Félix Bolaños ha leído varios párrafos de la ley para criticar a la derecha por “manipular” su contenido. Ha agradecido “especialmente” su trabajo a “los grupos que han colaborado”. “Va a hacer más digna nuestra democracia. Sitúa las políticas de memoria en línea con los países de nuestro entorno”, ha concluido el ministro de la Presidencia.

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