tribuna

El vosotrismo o vosotreo del habla canaria: causas y consecuencias

Por Marcial Morera. Habitual es pensar que, de los dos sistemas pronominales que hay en la lengua española para designar el oyente plural (el sistema complejo, compuesto por las formas vosotros trato familiar y sus complementarios y ustedes trato cortés y sus complementarios, que es el más antiguo, y el sistema simplificado, compuesto por la forma ustedes y sus complementarios), en Canarias solo tiene vigencia el segundo de ellos. La verdad, sin embargo, es que tanto el uno como el otro son de uso corriente en el territorio insular, aunque en distribución diatópica distinta y con mayor o menor predominio del uno sobre el otro.


De un lado, tenemos que, dicho de forma general, en la isla de La Gomera, núcleos reducido de la isla de La Palma y núcleos reducidos de la isla de Tenerife, se emplean las formas canónicas vosotros (y sus complementarios (directo (v)os, posesivo vuestro y morfemas verbales de segunda persona de plural)), cuando se trata de un oyente plural que pertenece al ámbito personal del hablante, y ustedes (y sus complementarios (directos los y las, indirecto les, posesivo su y morfemas verbales de tercera persona plural), cuando se trata de un oyente plural ajeno al ámbito personal del hablante, exactamente igual que en Castilla y en la Andalucía Oriental.


De otro lado, tenemos que, en el resto de la geografía insular, se emplea solo la forma ustedes (y sus complementarios (directos los y las, indirecto les, posesivo de ustedes y morfemas verbales de tercera persona plural)), independientemente de cuál sea la condición de ese oyente plural, como ocurre en la mayor parte de la Andalucía Occidental y en América. ¿Quiere esto decir que los usuarios del sistema reducido no pueden hacer distinciones de tratamiento dentro del ámbito del oyente plural? Evidentemente, no. Pueden hacerlas, pero no mediante formas de segunda persona, sino mediante otros recursos idiomáticos, sean léxicos, con fórmulas de tratamiento como señor/ señora, don/ doña, etc., sean gramaticales, con usos pronominales metafóricos, como el leísmo de cortesía (v. gr., Mucho gusto en conocerles, frente a Mucho gusto en conocerlos, más familiar), y sufijos apreciativos diversos, por ejemplo.


De todo lo dicho se deduce que la presencia de ambos sistemas en Canarias no es de convivencia en los mismos hablantes, sino de distribución en ámbitos territoriales distintos. Mientras que los hablantes de La Gomera y algunas pocas zonas de Tenerife y La Palma solo conocen el sistema distinguidor, para el resto de los hablantes de las Islas solo existe el sistema simplificado. Constituye, por tanto, una falacia decir que todos los hablantes canarios disponen de ambos sistemas, y que los mismos son capaces de usar uno u otro en función de sus necesidades expresivas. Nada de eso. A los hablantes canarios que emplean el sistema simplificado, ni se les pasa por la cabeza el sistema distinguidor, porque no pertenece a su competencia idiomática, al conjunto de recursos lingüísticos que tiene intuidos y que emplea de forma automática. Es más: están convencidos de que en las Islas solo existe su sistema, percibido por ellos mismos, consciente o inconscientemente, como el rasgo gramatical más definidor de su modalidad lingüística. Hasta tal punto es esto así que no faltan quienes piensen que el uso que se hace en La Gomera, partes de Tenerife y partes de La Palma de la forma vosotros no pasa de ser otra cosa que un remedo de la norma castellana. Como es natural, solo en las zonas de contacto entre los dos sistemas (La Gomera, zonas de Tenerife y zonas de La Palma, repetimos) se produce la interferencia de ambos, en favor de aquel de ellos que tiene más prestigio, que es el simplificado. Es lo que ponen de manifiesto frases como “Quiero decirvos una cosa y, si no se callan, no me escuchan”, “Vayan y cogéis lo que vos parezca”, “Si veis a tu padre, se lo dicen”, que recoge Antonio Lorenzo para las zonas distinguidoras de Tenerife (Lorenzo 2003: 137). Tampoco aquí puede decirse que haya convivencia pacífica. Todo lo contrario: lo que hay es más bien una lucha enconada por sobrevivir, en un caso, y de imponerse, en el otro.


De todas formas, hay que señalar que, si bien es verdad que sincrónicamente ambos sistemas tienen en Islas existencia independiente, diacrónicamente se encuentran íntimamente relacionados. En realidad, las áreas distinguidoras no son otra cosa que reductos arcaizantes del sistema más antiguo, que es, como hemos dicho, el complejo; reductos arcaizantes que no cesan de perder usuarios con el paso del tiempo. Sabido es que la Canarias tradicional empleó siempre el sistema complejo, y que fue a partir de finales del siglo XIX o principio del XX cuando se introdujo, procedente de la Andalucía Occidental, que es donde, al parecer, se originó, el sistema simplificado, a través de la isla de Gran Canaria, siempre tan innovadora, tanto en cuestiones de lenguaje, como en otros aspectos de la vida insular, como la cultural, la literaria, la económica, la social, etc. A partir de esta introducción grancanaria, el cambio idiomático que comentamos no ha hecho más que crecer con el paso de los años. De Gran Canaria se proyecta, en primer lugar, sobre Fuerteventura y Lanzarote, que son islas que han estado siempre bajo el radio de acción directo de la capital de las islas orientales del Archipiélago. Con todo, el cambio debió de llegar aquí muy tardíamente, pues, todavía en la década de los sesenta del siglo pasado, oía yo mismo en boca de los hablantes más veteranos de la vieja Maxorata expresiones como Sentaivos, ¿Cuándo vos vais?, El queso es para vosotros…, ¿Las tierras eran de vuestros padres?… Posteriormente, irradia hacia Tenerife, desde donde, con toda seguridad, se extendió al resto de las islas occidentales, excepto a La Gomera: a El Hierro, donde ha terminado erradicando enteramente la forma vosotros; y a La Palma, donde no ha podido desbancarla todavía del todo. Teniendo en cuenta esta debilidad del sistema tradicional, no es aventurado pensar que, con el paso de los años, los hablantes más remisos al cambio habrán de terminar aceptando, más tarde o más temprano, el sistema general, que es el simplificado. Un indicio de ello es que incluso los gomeros, tan apegados hasta ahora al sistema tradicional, tienden a ceder a las exigencias de la norma regional general en cuanto salen de su tierra.

*Académico de la Academia Canaria de la Lengua

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