El edificio Ireneo González sigue esperando por su ansiada reforma. El proyecto de rehabilitación, aprobado en la Junta de Gobierno del Ayuntamiento capitalino en 2018, y adjudicado a la Unión Temporal de Empresas (UTE) Menis-Guerra-Martínez Segovia, continúa sin licitarse por falta de financiación, según explicó el concejal de Patrimonio, Javier Rivero, en el pleno municipal del pasado día 22 y en respuesta a una pregunta del grupo socialista.
El coste de la obra, que supera los 7,5 millones de euros, ha llevado al Consistorio a mantener paralizada la ejecución del proyecto, en espera de vías de financiación de otras administraciones como el Estado, Gobierno de Canarias o Cabildo, además de intentar sumar partidas de los fondos europeos para licitar la obra. No obstante, Rivero matizó que “antes de la reforma de este edificio se rehabilitará el Teatro Guimerá, otra obra de magnitud que ya cuenta con dotación económica.
El edificio Ireneo González es una de las joyas patrimoniales de Santa Cruz de Tenerife, tanto por su importancia artística como histórica. Ubicado en la plaza que da nombre al inmueble, se construyó en 1881 según el proyecto de Manuel de Oráa y a iniciativa del alcalde Bernabé Rodríguez Pastrana, con la idea de instalar la infructuosa Sociedad de Socorros Mutuos y Enseñanza Gratuita. Pero, su origen docente llegaría en 1995, cuando se convirtió en sede de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos. En 2007 fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y un año después acogió la sede oficial de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel.
Desde entonces, el paso de los años ha ido dejando huella en esta construcción, por lo que en 2018 el Ayuntamiento decidió acometer los primeros pasos para su reforma debido al preocupante deterioro de la infraestructura. Ese mismo año, se autorizó la contratación del servicio de redacción del proyecto y de la dirección de obra para la rehabilitación del inmueble que, hasta entonces, también se utilizaba como Centro Municipal de Formación y Empleo. En cambio, un informe técnico dilató el proceso al no estar determinados los usos del edificio que, finalmente, se acordaron para acoger la Real Academia Canaria de Medicina; la Real Academia Canaria de Ciencias; la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel; la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife; y la Academia Canaria de La Lengua.
El proyecto redactado por la UTE, al que ha tenido acceso DIARIO DE AVISOS, se centra en una reforma integral del edificio, a ejecutar en 33 meses, sobre una superficie construida de 4.844 metros cuadrados divididos en cinco plantas (sótano, baja, primera y segunda y azotea). Destacan como puntos importantes de intervención la accesibilidad del inmueble, con la problemática añadida de la entreplanta, para lo que plantea instalar dos ascensores, uno de ellos montacargas.
Graderío
Asimismo, propone la remodelación del patio trasero, ampliando la zona enterrada para disponer de nuevas instalaciones y una zona de graderío, con una plantación de flamboyanes que permitan el descanso. También busca recuperar la parte del patio que se perdió en la intervención de Luis Cabrera, recuperando la posición original de las columnas y los huecos de las ventanas en la primera planta y utilizando un material diferenciador que permita distinguir las diferentes fases del edificio. Este nuevo cerramiento, a modo de viga, cruza de lado a lado del patio para reforzar estructuralmente la zona.
Otra de las acciones se centra en la renovación de todas las instalaciones del edificio, con un sistema en anillo multifuncional alrededor del patio, muy flexible, de modo que se puede adaptar fácilmente a los futuros usos. Igualmente, amplía la zona de terraza existente, creando un espacio multiusos. Mientras, en el salón de actos de la primera planta se aboga por una compartimentación móvil que permita dividir el espacio en tres partes, consiguiendo una flexibilidad en el uso para celebrar diferentes eventos.
El proyecto recoge, además, una actualización y mejora de los revestimientos del edificio (acabados de suelos, paredes y techos) rehabilitando los existentes si es posible o renovando si presentan patologías. Además, hace hincapié en adecuar los diferentes espacios para su futura cesión a las entidades académicas, dividiéndolos en zonas comunes: biblioteca, aulas, salón de actos, almacén, archivo, baños y aseos, zonas de descanso y office o salas polivalentes; y otras específicas: despachos, sala de exposición permanente de arte contemporáneo y de instrumentos musicales del siglo XIX y primera mitad del XX y sala de exposiciones temporales. Todo para crear estancias polivalentes que se adapten a otras actividades durante el período de vida útil y funcional del inmueble.





