La ruta atlántica sigue ganándose a pulso su merecida fama como una de las más mortíferas del planeta en cuanto a migración irregular marítina, tal y como reconoce Naciones Unidas y se confirma con los incontables naufragios mortales que se repiten desde hace décadas en aguas cercanas a Canarias. El último de estos terribles sucesos acaeció el pasado miércoles, cuando una lancha neumática se fue a pique con más de medio centenar de personas a bordo. El balance hasta ayer es de, al menos, cuatro personas fallecidas y otras tantas desaparecidas, si bien la tragedia pudo tener consecuencias aún más trágicas si no fuera porque las autoridades españolas lideraron, desde que se tuvo noticia, un complicado operativo de rescate pese a que el naufragio acaeció en aguas de Marruecos. Gracias a eso, al menos, han sobrevivido otros 46 seres humanos, en hechos que ocurrieron al nordeste de Lanzarote.
Como relata la agencia Efe citando fuentes de los servicios de emergencias, fue una noche frenética para las tripulaciones de Salvamento Marítimo en Canarias, que rescataron en total a 372 personas en cinco neumáticas situadas al este de Lanzarote (266 supervivientes) y un cayuco localizado al sur de Gran Canaria (106). Sobre las cinco de la madrugada, hora canaria, llegaba al puerto de Arrecife (Lanzarote) la guardamar Urania con 46 de los supervivientes del naufragio, entre ellos un niño y cuatro mujeres, así como con tres cadáveres, detalló Salvamento Marítimo
Otro superviviente y un cuarto cadáver ya habían sido evacuados a Lanzarote el miércoles por parte de un helicóptero Helimer enviado por Salvamento desde Gran Canaria, el primer medio de rescate que llegó a la zona, situada a unos 137 kilómetros de la isla.
Las informaciones que maneja Salvamento Marítimo indican que el naufragio se produjo a unos 100 kilómetros al noroeste de Tan Tan (Marruecos) a mediodía o primera hora de la tarde del miércoles. La neumática había salido de esa localidad marroquí la víspera, y ya desde el miércoles por la mañana sus ocupantes comenzaron a pedir ayuda a través de un teléfono satelital, llamando tanto a la ONG española Caminando Fronteras como al 1-1-2 de Canarias.
Llamadas de socorro
En un principio, los ocupantes de la neumática accidentada pidieron socorro porque se habían quedado a la deriva, pero sus siguientes llamadas al 1-1-2 fueron ya desesperadas: advertían de que se habían hundido y había varias personas en el agua. Ya en tierra, detallaron que los problemas a bordo surgieron cuando uno de los migrantes cayó al mar y, con el esfuerzo de sus compañeros para rescatarlo, la neumática zozobró y volcó.
Fue el Helimer la que primero localizó el naufragio y, tras pedir la preceptiva autorización a Marruecos, las emergencias españolas desplegaron numerosos efectivos aéreos para auxiliar a los supervivientes, contando con la providencial ayuda de un buque en ruta hacia Gibraltar, el Makedonikos, un carguero de 200 metros de eslora que se quedó junto a las balsas salvavidas arrojadas previamente desde los helicópteros hasta que llegó a la zona la guardamar Urania, después de unas tres horas de navegación desde Lanzarote (21:45 horas).





