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Javier Molowny, arquitecto: “Ten-Bel alcanzó un éxito sin precedentes en cuanto a calidad arquitectónica”

Javier Molowny (Santa Cruz, 1976) es socio del estudio Makin Molowny Portela, junto a Rodrigo Makin y Fernando y Alberto Portela
Javier Molowny, arquitecto y socio del estudio de arquitectura Makin Molowny Portela, junto al periodista Andrés Chaves. Fran Pallero
Javier Molowny, arquitecto y socio del estudio de arquitectura Makin Molowny Portela, junto al periodista Andrés Chaves. Fran Pallero

Javier Molowny (Santa Cruz, 1976) es arquitecto y socio del estudio de arquitectura Makin Molowny Portela, junto a Rodrigo Makin y Fernando y Alberto Portela. Es titulado por la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), con la especialidad de edificación y urbanismo, con más de 20 años de trayectoria profesional. Se trata de uno de los arquitectos jóvenes de la nueva generación de profesionales canarios. Ha sido ponente en diferentes foros del sector de la arquitectura y del diseño, conferenciante en el Colegio Oficial de Arquitectos de Tenerife y en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Europea de Canarias, así como jurado en distintos concursos de arquitectura. Actualmente trabaja con las principales empresas promotoras de la Península, con suelo en las islas, así como para diferentes administraciones públicas, desarrollando diversos proyectos dentro y fuera de Tenerife.

-¿Hubo una época dorada de la arquitectura en Canarias? “Bien, eso depende de lo que consideremos como época dorada”.

-Pues concentrémonos entonces en los 70. “En esos años se inició el desarrollo del espacio turístico en el Sur de la isla, consolidándose esta expansión, muchas veces exponencial e incontrolada, en la década posterior. Ello implicó un volumen de trabajo considerable para los arquitectos y profesionales de aquella época. El auge de la arquitectura destinada al turismo en las islas era imparable, intentando ofrecer un destino adecuado a las demandas de los visitantes de aquellos años”.

-¿Con acierto? “Se materializaron muchos proyectos y hubo de todo: acierto y desacierto. Es que la rapidez de la construcción de establecimientos turísticos iba, generalmente, un paso por delante de la correcta planificación urbana y desarrollo de las necesarias infraestructuras que debían dar servicio al destino. Al margen de ello, pienso que tanto en aquellos años como en estos hemos podido disfrutar de una arquitectura de calidad con sello canario en la mayoría de las ocasiones”.

-Con la industria principal de Canarias, ¿se desarrolla una arquitectura que podríamos llamar “turística”? “El auge del turismo fue el detonante para el desarrollo de la denominada “arquitectura turística” en las islas, ubicada tradicionalmente en las costas y que en la actualidad la búsqueda en diversificar la oferta turística posibilita otros ámbitos insulares más allá del conocido como “turismo de playa”.

-¿Ejemplos? “Hay algunos, excelentes. El complejo Ten-Bel, de Javier Díaz-Llanos y Vicente Saavedra, en colaboración con Luis Cabrera. Este desarrollo turístico fue un caso atípico, en donde una misma propiedad promovió, construyó y explotó todas las instalaciones del conjunto, aspecto que, junto con la maestría de los arquitectos, alcanzó un éxito sin precedentes en cuanto a calidad arquitectónica, paisajística y de destino se refiere”.

-¿Podríamos hablar de referentes en la arquitectura canaria, tras los Oráa, Sáenz Marrero, Marrero Regalado, etcétera? “Como te dije, el equipo formado por Díaz-Llanos y Saavedra fue un referente en nuestra arquitectura, aportando una visión innovadora y una calidad en su arquitectura sin precedentes”.

-¿Hay más ejemplos? “Rubens Henríquez y Luis Cabrera también desarrollaron una arquitectura de un altísimo nivel en las islas, como ese proyecto de las Cuatro Viviendas en el Camino Largo de La Laguna del primero, o la estación de La Estrella en el Puerto de la Cruz, del segundo, actualmente sufriendo obras de restauración y en un estado de conservación que no se merece”.

(Completamente de acuerdo con Javier Molowny en cuanto a esta última construcción, una maravilla arquitectónica. Una de las puntas de la estrella se derrumbó por el pésimo estado de conservación. Y los locales bajos de la estación de servicio llevan años abandonados y llenos de ratas, a pesar de tener enfrente una clínica a la que acuden diariamente docenas de personas enfermas. Responsabilidad única del Cabildo de Tenerife, que parece no enterarse de nada de lo que ocurre en la isla).

-¿Qué edificios destacarías de la arquitectura contemporánea en las islas? “Hay muchos. La sociedad debería ponerlos en valor y sentirse orgullosa de ellos”.

-Dame nombres, si lo deseas. “Claro, ¿por qué no? El edificio del Colegio Oficial de Arquitectos en Tenerife, la Escuela de Artes Escénicas, la Facultad de Bellas Artes, estos últimos del estudio GPY Arquitectos. Pero también disfrutamos de otros edificios de una calidad indiscutible, como la Iglesia del Santísimo Redentor de Las Chumberas, obra de Fernando Menis”.

-¿Para estar orgullosos? “Debemos estar muy orgullosos de la arquitectura que se hace en las islas, así como de sus autores, muchos de ellos con premios y reconocimientos internacionales. En muchas ocasiones no somos conscientes de la calidad arquitectónica que se produce en Canarias”.

-¿Crees que existe un antes y un después en tu profesión, tras la salida de los primeros arquitectos de la Escuela Superior de Las Palmas? “Yo creo que sí. La Escuela ha sido un revulsivo cultural desde su creación en 1968, cuando se establecen los estudios de arquitectura en Canarias, dependientes entonces de la ETSA de Madrid”.

-Para estar orgullosos. “Sí, porque la Escuela ha posibilitado el estudio de la profesión a muchos jóvenes de las islas que han creído en la calidad indiscutible de la docencia que imparten profesores y profesionales de reconocido prestigio entre sus muros, cuyos proyectos y obras ocupan páginas de publicaciones sobre arquitectura editadas dentro y fuera de España”.

-¿Qué opinas del discutido proyecto de Cuna del Alma? “Personalmente, considero que Cuna del Alma supone un desarrollo arquitectónico y paisajístico de una calidad indiscutible, que pone en valor una zona del litoral del Sur de la isla de Tenerife, que carece, a día de hoy, del atractivo que merece”.

-Despierta algún rechazo. Es verdad que cada vez menos. “Es que yo soy de la opinión de que cualquier desarrollo que disponga de los permisos y autorizaciones por parte de la Administración Pública no debe verse empañado mediáticamente. El suelo debe estar ordenado por el planeamiento y después es lícito su desarrollo, tras la obtención de las oportunas licencias, bien sea el suelo turístico, residencial o de otra índole”.

-Hay quienes repiten que el turismo ha arruinado nuestras costas. “El turismo ha sido muy beneficioso para nuestras islas. Un desarrollo turístico sostenible y responsable debe ser la hoja de ruta de nuestro Archipiélago, si queremos seguir siendo competitivos como destino turístico de calidad”.

-Muchas veces no ha sucedido así. “Es verdad. Existen ámbitos turísticos insulares en los que esto no ha sucedido y la imagen del espacio público se ha visto afectada por un desarrollo incontrolado, pero se debe aprender de los errores y ser conscientes de que vivimos en un mundo cambiante, con muchas posibilidades de mejora”.

-A veces falla la normativa. “Sí, pero en la actualidad las diferentes normativas de aplicación a cualquier proyecto regulan la volumetría del objeto construido, garantizando así la adecuada implantación de la arquitectura en el espacio en el cual se ubica”.

-Javier, una pregunta larga, quizá de respuesta complicada. ¿Eres de los que admiten los tres círculos de las islas, principalmente de las más montañosas? Me refiero a la costa para el turismo, las medianías para la agricultura y la corona forestal, intocable, para cultivar el amor por la Naturaleza. “Podemos pensar que esta ha sido la manera en la que se han desarrollado, de forma natural, a lo largo de los años, las islas más montañosas. Sin embargo, a día de hoy somos conscientes de que los diferentes usos del suelo no se ordenan por la cota o la altitud en la que se encuentran”.

-¿Ah, no? “No, porque en cotas más bajas, además del turismo, existen determinados cultivos que se dan muy bien y, evidentemente, constituyen espacios con un alto valor paisajístico que tenemos que proteger. Así como en cotas intermedias, cada vez más, se mezclan los cultivos tradicionales con el auge del turismo rural de medianías”.

-Claro, las cosas han cambiado. “Evidentemente, en las zonas de mayor altitud de las islas como sucede tanto en Tenerife como en Gran Canaria, se trata de espacios con un alto grado de calidad paisajística. Son espacios que se deben cuidar y proteger para su disfrute de toda persona responsable y con conciencia medioambiental”.

-Vamos con Santa Cruz. ¿Es salvable el barrio del Toscal? “No sólo son salvables zonas como esta sino que tienen un potencial enorme dentro del corazón de Santa Cruz”.

-Pero se está cayendo a pedazos. “Es verdad que el estado de conservación de muchos bienes inmuebles que forman parte de este barrio capitalino es, como mínimo, precario, pero existen diversas normativas, como el Plan Especial de Protección de El Toscal, que exponen las pautas a seguir a la hora de intervenir en este espacio de la ciudad”.

-Sin olvidar el espacio público. “Claro, porque no sólo hay que intervenir en la mejora de la arquitectura del barrio, conservando aquellos lugares arquitectónicos de valor patrimonial, sino que es preciso actualizar el espacio público, tarea que ya se está cumpliendo”.

-¿Ha terminado el chabolismo en las costas o son precisas otras actuaciones, diríamos más contundentes? “Desde la crisis económica que sufrimos en 2008 no se ha retomado el interés, ni público ni privado, en la construcción de viviendas, a excepción de las del espacio turístico, cuyo potencial comprador está muy lejos de aquí”

-¿Y qué hacemos entonces? “Es complejo. Las viviendas que se han construido y que se construyen en zonas menos turísticas, cuyo potencial comprador ha nacido en las islas, tienen más veces de las deseadas un precio elevado, debido al aumento del coste de la construcción, a la repercusión del coste del suelo y a la falta del parque inmobiliario, en la actualidad”.

-¿Y? “Pues que todo esto ha provocado que familias con recursos más bajos no tengan otra alternativa que buscar un cobijo lo más digno posible y donde pueden. Muchas de estas veces lo hacen en nuestras costas, principal reclamo turístico de Canarias”.

-Palabra de Dios.

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