tribuna

Más unidos que nunca

Olga Gil, Alfredo Mederos, Alberto de Armas… Estos nombres (entre otros muchos) vinieron a mi pensamiento en la tarde del pasado miércoles, al concluir la asamblea extraordinaria del PSOE de San Cristóbal de La Laguna. Nombres de militantes que estuvieron profundamente vinculados a una historia de lucha y reivindicación social como miembros de una agrupación que es hoy la más numerosa y con mayor peso político de la provincia tinerfeña.


Estoy convencido de que todos ellos estarían orgullosos de ver a una formación socialista lagunera más fuerte y consolidada que nunca, tras años de “travesía en el desierto” marcados por luchas intestinas y heridas que parecían no cicatrizar nunca. Porque no olvidemos que hace menos de una década el socialismo lagunero llegó a tocar fondo, sin apenas representación municipal y ofreciendo una triste imagen pública marcada por continuas escisiones, abandonos y expedientes de expulsión.


Frente a aquella estampa cainita, la familia socialista ha demostrado una unidad sin precedentes en la renovación de sus órganos ejecutivos y en el respaldo de la gestión de estos últimos años en el gobierno del Ayuntamiento de La Laguna. Unanimidad que cobra aún mayor valor porque viene avalada por los “añejos” (me niego a decir “viejos”) rockeros del partido: hombres y mujeres bregados en mil batallas, con una enorme capacidad intelectual y profesional, que siguen siendo un activo de máxima valía en nuestra formación.

Y junto a la veteranía, la savia nueva: decenas de jóvenes perseverantes, convencidos de que el ideario socialdemócrata es más necesario que nunca en estos tiempos convulsos, y que merece la pena luchar, también desde el ámbito local, por la justicia social, la redistribución equitativa de la riqueza y la defensa de los servicios públicos.


Gracias a esta suma de voluntades, a ese esfuerzo por aunar diferentes sensibilidades en un objetivo común, el PSOE lagunero vuelve a ser ejemplo de formación política estable, participativa y democrática, con vocación de gobierno y capacidad de gestión.


Resurge hoy, dentro y fuera de nuestro país, una peligrosa corriente que se sustenta en la crispación, el ataque gratuito y la descalificación del adversario político, y que considera el diálogo un síntoma de debilidad y la mano tendida una cobardía. Ante esto, los socialistas de La Laguna queremos reivindicar una vez más el respeto a la discrepancia y la capacidad para alcanzar acuerdos, que no es debilidad sino todo lo contrario: una demostración de valentía que requiere de gran fortaleza de espíritu.


Esa fue precisamente una de las grandes enseñanzas que nos legó Jerónimo Saavedra, cuya memoria me acompaña siempre y cuyo nombre, como no podía ser menos, también acudió a mi pensamiento en la noche en que el partido socialista de La Laguna demostró estar más unido que nunca.

*Alcalde de San Cristóbal de La Laguna

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