Leo un artículo de Víctor Lapuente en El País y otro de Enric Juliana, en La Vanguardia, y en los dos observo que la crisis en La Moncloa es más profunda de lo que nos pretenden mostrar los achicadores de agua ante el naufragio inminente. Los publican dos medios nada sospechosos de ser enemigos del progresismo. Qué voy a decir yo ante esto. Pues nada, constatarlo y se acabó. Vivo contaminado por el humo de una cortina que pretende ocultarme a la realidad. No obstante, de tarde en tarde, se abren las nubes y puedo vislumbrar lo que ocurre más allá de esta atmósfera llena de polución informativa. Lo que se vislumbra no es el descubrimiento sorpresivo de que alguien haya sido cogido con el pie cambiado, es algo más que eso. Se trata de un comportamiento sistémico que se muestra desde el primer día, apareado a un proyecto de conquista del poder. Esto es lo que supone que en el informe de UCO se mezclen las mordidas con las instrucciones para llevar a cabo un pucherazo. Si a esto le añadimos la aventura del retorno, heroico para algunos, a bordo de un coche que se recorre España emulando la Reconquista desde Covadonga, las cosas quedan todavía más claras. Por eso Víctor Lapuente escribe lo que escribe, bajo el título: Sánchez o PSOE, y Juliana asimila la situación a estar al borde de un cráter radioactivo. A pesar de ello, todavía hay quienes no lo quieren ver, aunque la verdad es que cada vez son menos. El gato tiene siete vidas, pero siempre habrá una caída en la que no será capaz de poner las cuatro patas sobre el suelo con el mismo éxito. Ante la disyuntiva de Sánchez o PSOE no sé cuál de las dos gana. Ojalá sea PSOE. Lo cierto es que si el tumor no se extirpa a tiempo acabará comiéndose a todo el órgano. Los que lo sostienen no quieren oír hablar de eso. Les va la vida en ello. Y los que forman parte del aparato temen que el tsunami los arrastre en una operación de la que les va a costar mucho tiempo recuperarse. La estrategia del Peugeot ha fallado. Este viaje ya ha llegado a su fin y se debe pasar página cuanto antes si no queremos que toda la sociedad quede dañada por la circunstancia de una aventura fallida y desafortunada. Ni Sánchez ni sus corifeos lo verán así. Por eso tiran de maquilladoras para que colaboren a escenificar la tragedia de la víctima. Cada día son más las voces internas que piden acabar con esta pesadilla y convocar elecciones. Hace unos años el PSOE sabía la que se le venía encima y actuó de forma drástica. Luego se inició el periplo de D’Artagnan y los tres mosqueteros y unas primarias hicieron triunfar a la tesis del no es no. A partir de ahí hemos estado en un sinvivir de incertidumbres, adornado por encuestas e informes económicos que adulteran la realidad. Vivimos en medio de una nube gris que ahora se despeja de manera terrorífica. Esta es mi forma de ver las cosas, siempre con mayor suavidad de como lo hacen Víctor Lapuente y Enric Juliana, desde El País y La Vanguardia.
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