A la tortilla, si no es muy grande, se le da la vuelta con un gesto habilidoso del cocinero. No es fácil. Al que no lo sabe hacer le suele quedar despachurrada. La dificultad crece en proporción al tamaño, y hay algunas, de récord, que necesitan de verdaderas obras de ingeniería. Aquí no cabe lo del mal que por bien no venga, aunque hay gente que mantiene la esperanza de que ya se le ocurrirá algo al artífice para enfrentar el problema. Rufián ha dicho en la reunión con el presidente que esta es una buena oportunidad para aprobar proyectos progresistas. Me imagino que los otros independentistas, los de derechas, traducirán ese deseo en seguir ordeñando a la vaca en favor de sus intereses. En cualquier caso, a la vaca hay que tenerla bien alimentada para que la leche sea de buena calidad. Quiero decir que no se puede sacar nada de donde no hay nada, y esto es equivalente a disponer de unos presupuestos. Lo mismo dice Soledad Gallego en El País, y lo mismo escribía yo hace unos días. A ver si lo de Koldo, Ábalos y Cerdán va a servir para presentar y aprobar los presupuestos de 2026. A Sánchez le queda esta baza que jugar y la de enfrentarse a Donald Trump en lo del gasto de defensa. Por cierto, se lo han puesto a huevo con el ataque a Teherán. El problema consiste en que este horizonte de esperanza depende de lo que siga saliendo en los informes de la UCO, que antes eran bulos y ya han dejado de serlo. La sensación es mala para girar la tortilla al volteo, y peor se pondrá pues el paso del tiempo no hará más que aumentar su tamaño. Lo que no mejorará serán las expectativas electorales, por mucho que intervenga Tezanos como ayudante de cocina en la elaboración de la tortilla. Yolanda propone un Gobierno con mayor peso de los socios. Es decir, con más progresismo y menos PSOE. Pero Yolanda está sintiendo el aliento de Podemos en el cogote y no sabe qué hacer para salvarse del naufragio que le anuncian. Los carroñeros, que ya huelen la carne podrida, salen de sus guaridas creyendo que vuelve a ser su oportunidad, y Pablo Iglesias sueña otra vez con el sorpaso por la izquierda, aprovechando el descrédito que Sánchez deja en el socialismo y que le va a costar un tiempo recuperar. No pinta bien. Los agraviados hablan de caiga quien caiga y yo no sé a quién se refieren ni quiénes quedan por caer. Todos los que cayeron lo hicieron después de que sus compañeros hubieran puesto la mano en el fuego por ellos. No voy a hacer el chiste de la unidad de quemados porque está muy visto y además da olor a chamusquina. La sociedad está dividida y el socialismo también. Después de las primarias de 2017 hicieron machuco y limpia, pero los apartados de las ejecutivas siguen estando ahí. Muchos dicen, sobre todo mujeres, que fue Santos Cerdán su victimario. Santos Cerdán, en este aspecto, no digo en el de las mordidas, actuaba siguiendo las órdenes del Secretario General. No creo que las afectadas piensen lo contrario. Este es el problema interno que tiene el PSOE y que no puede disimular con el ataque del y tú más ni con las sonrisas forzadas en los platós de televisión.
