tribuna

Las pasiones de Bach

Dicen que la Pasión según san Mateo, de Bach, es mejor que la de san Juan. A mí me sorprenden las dos, como un compendio de la mejor música jamás escrita. Creo que estas composiciones han sido capaces de comunicar la tremenda importancia de un hecho ocurrido en Jerusalén hace más de 20 siglos. Un hombre que decía la verdad fue ejecutado en una colina a las afueras de la ciudad. La noche anterior estuvo cenando con sus amigos y después se retiró a meditar sobre lo que le pasaría más tarde. Lo iban a matar. Después de eso han ocurrido muchas cosas, pero sus seguidores se siguen reuniendo para recordar esa injusticia y asumirla sin odio. Estos son los valores que hacen que su recuerdo haya durado tanto. A los hombres que dicen la verdad los suelen quitar de en medio. Después de comer me he puesto a escuchar esa música. Es el barroco. Una época donde dicen que todo venía recargado. Hasta la idea de Dios lo era. Pero yo siento que este Bach es auténtico y convoca a que las cosas se entiendan por la vía de los sentidos, que es por donde siempre mejor nos han penetrado, como el amor, la compasión y tantas cosas que nos emocionan en la intimidad con nosotros mismos. Algunos recomiendan ser ateos porque se lleva más. Es algo así cómo pensar que podemos depositar nuestra confianza en alguien que no nos comprometa, estar a la moda y que no nos tachen de ridículos. Son personas que no reflexionan, y prefieren que otros les digan lo que tienen que pensar cada mañana para estar al día y nadie les recuerde que son imbéciles. Yo prefiero pertenecer a ese regimiento de humildes inútiles y desfasados que se emocionan todavía escuchando a Bach. Qué le voy a hacer. Pido perdón por ser tan simple y tan antiguo. No dispongo, ni quiero, de un Chat GPT que me indique en cada momento lo que tengo que hacer o que decir. No estoy a la última. Hace tanto tiempo que mataron a un hombre en Jerusalén… Hay quienes descubren a un líder y lo pretenden emparentar con ese, pero ese líder no se va a dejar matar tan fácilmente, aunque se aprovechará del dolor que causa la muerte de los demás para que así lo quieran y lo glorifiquen. Una mujer canta Erbarme dich mein Gott acompañada por dos violines. Dice, “Apiádate de mi, Dios mío”, y yo digo lo mismo sin decirlo. ¿A quién le iba a confesar algo parecido? No tengo a nadie a quien dirigirme cuando me siento solo e incomprendido. Entonces pienso que Dios ha sido inventado para eso. “Erbarme dich”. Otros prefieren leer el periódico de cabecera cada mañana y seguir sus instrucciones. No sé si van a obtener el mismo consuelo. Dicen que fuimos mediatizados y colonizados desde niños. Yo prefiero eso a que intenten mediatizarme y colonizarme ahora que soy mayor. Por lo menos, me he dado una vuelta por la vida lo suficientemente larga para saber dónde está la verdad. He de confesar que Bach me ayuda mucho en eso que persigo. En otras cosas no me hace tanto caso. En lo más íntimo me satisface plenamente.

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