tribuna

Un artículo de prensa

Todas las que vengan encadenadas a ella serán innecesarias si solo se dedican a ahondar sobre lo dicho. ¿Recuerdan lo de Marta muerta vendo Opel Corsa? Pues así debe ser: escueto y económico. Un artículo no debe parecerse a un sumario ni una tesis ni venir avalado por una relación de datos. Cada palabra se justifica por sí misma y el receptor las aceptará si coinciden esencialmente con sus convicciones. Si no, no. Por tanto es inútil intentar desmontar dogmas allí donde están asentados. Su mensaje va dirigido a los no creyentes, a aquellos que aún tienen la mente libre y dispuesta para dejarse sorprender por algo diferente. Entonces es necesario utilizar las herramientas de la razón y de la lógica como las únicas que pueden convencer. Esto no quiere decir que los que defienden posiciones parcializadas carezcan de lógica; solo que la administran de forma localizada para que las entiendan los de la parroquia, como las homilías de los domingos. Un artículo periodístico ni descalifica ni ensalza ni se presenta como respuesta a otro. Si hace esto se diluye en la lucha del cuerpo a cuerpo donde se enfrentan esas minorías previamente aleccionadas a las que llamamos militancias. Existe un mundo que vive ajeno a estas cuestiones y merece que alguien también escriba para ellos. Siempre hay que procurar que no te consideren un tercero en discordia sino como uno que está fuera de la guerra. Se dice que ese no es el sitio, que hay que jugársela con algún tipo de compromiso. Desde el exterior se ven las cosas de otra manera. Por ejemplo, hoy Iván Redondo se refiere a Silvia Orriols como una opción que estaba fuera del escenario y ha terminado entrando. Todo ello porque lo dice una encuesta que hace temblar a los catalanes de todas las opciones políticas. Los de Silvia Orriols se incorporan al debate, como en el bolero, porque lo dicta un papel. Antes no estaban y ahora sí están. Han pasado a estar federados y son aptos para jugar la liga. Este símil me sirve para llamar la atención sobre que son más los que no viven pendientes del partido que las decenas de miles que ocupan las gradas animando a sus respectivos equipos. El problema del artículo de prensa es que necesita ser publicado para que otros lo lean y a partir de ese momento entra en el mismo escaparate que los demás y se verá sometido a los mismos juicios y aceptaciones. Es muy difícil mantenerse ajeno a esta realidad. Solo hay una cosa interesante y es que si te critican es porque te han leído, y esto, en el fondo, es lo que persigue todo articulista, sea independiente o esté sometido al dogma de su filiación.