Durante el mes de agosto tuvimos la oportunidad de recorrer diversos puntos de la geografía gomera. Una isla que siempre sorprende por esa combinación entre paisaje, historia y gente que no dejan de ofrecer nuevas enseñanzas. San Sebastián de La Gomera, Hermigua, Agulo, Vallehermoso, Valle Gran Rey y Alajeró fueron parte de una ruta marcada en muchas ocasiones por la presencia de bancales que, aún en uso o ya abandonados, siguen contando buena parte de la historia de la isla. En ese viaje, por recomendación del amigo y compañero humboldtiano Isidoro Sánchez García, decidimos visitar a doña Efigenia Borges Hernández.
Su conocida casa, situada en la carretera de Las Hayas, en Valle Gran Rey, es mucho más que un restaurante. Representa un punto de encuentro para visitantes de todas partes del mundo, un espacio con alma de museo popular donde cada objeto, imagen y artículo presente en sus múltiples vitrinas guarda su propia historia. Allí nos recibió con el cariño que la caracteriza, avisada previamente de nuestra presencia por Isidoro. Degustamos almogrote, platos variados y, por supuesto, su célebre potaje de berros. Después de comer, compartimos una enriquecedora conversación, en la que salió a relucir el libro presentado en junio de este año: Dame un papel, Efigenia, para escribir tus memorias. Gracias a su generosidad, nos hicimos con dos ejemplares firmados: uno para Isidoro y familia y otro para quien suscribe estas líneas. El libro, con introducción de la propia autora, además de oportunas palabras de María José Cubeles Espejo y Pablo Jerez, combina cantares, romances y recuerdos de su pueblo natal, Arure, además de su devoción por la Virgen de Guadalupe, patrona de la isla. En sus páginas se entrelazan historias familiares, celebraciones de años nuevos, bailes, el recuerdo de su esposo Manuel Méndez, recetas, personajes, remedios caseros… Destaca también el relato del papel que jugó su casa, el restaurante La Montaña Casa Efigenia, en la declaración del Parque Nacional de Garajonay en 1981, así como el homenaje a tantas personas que han sido parte de su camino y que mantiene muy presente. Gracias, doña Efigenia, por su hospitalidad y por proyectar desde su hogar un amor profundo por esta tierra.
Su legado, reconocido con la Medalla de Oro Canarias 2025, es parte viva del alma gomera, dedicando estas líneas, además, a felicitarla por su reciente cumpleaños.
