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El caganer

He instalado hoy el portal de Belén, que compré en la propia ciudad de Belén, en la tienda de los hermanos Zhakarias, en la noche de los tiempos, en una de mis dos visitas a Tierra Santa. Y a las figuras fabricadas con madera del Monte de los Olivos he añadido un caganer, adquirido en los chinos, una figura de una fealdad contrastada, pero es que no encuentro otra de barro, aunque una amiga me ha dicho que tiene un par de ellas compradas en Cataluña, con mejor aspecto; y que me regalará una de ellas para que el caganer chino no me afee el Nacimiento. El caganer lo empezó a colocar mi padre en sus famosos belenes y el que yo recuerdo fumaba en pipa y tenía cara de mago, luego seguramente había sido fabricado en Canarias, donde hay mucho mago. El caganer me parece un toque de humor, más que una falta de respeto: un tipo aliviándose en la trasera del pesebre en el que dicen que nació Jesucristo. También hay que tener imaginación para recrear el entorno de este acontecimiento con semejante adorno añadido, pero ya se sabe que los catalanes son muy suyos y esta figura parece que nació en aquellas tierras tan españolas. Bueno, pues lo cierto es que este año, por lo que parece, estrenaré caganer decente y no la figura oriental que tiene cara de chino y que no pinta nada en el portal de Belén, lugar en el que, y menos en esa época, chinos no había. Hoy, seguro que encontraría unos cuantos pululando por la plaza principal del pueblo, fotografiando el magno acontecimiento para copiarlo. Así que este fin de semana he estado entretenido con el belén, a la vista de que el caganer me da más alegrías que el Real Madrid, que no me da ninguna.