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Masones

Dicen que Franco odiaba la masonería porque nunca lo admitieron. Con la restauración de la Logia Añaza de Santa Cruz los masones han vuelto a sacar la cara y eso que no les gusta demasiado manifestarse. Destacadas personalidades canarias pertenecen a la masonería. Yo, cuando transitaba por Europa, era feliz respirando la libertad que suponía que las sedes masónicas del continente se distinguieran con visibles placas en sus fachadas con símbolos masónicos. Me han regalado la bellísima caja con la medalla conmemorativa de la restauración de la logia de la calle de San Lucas de Santa Cruz. Un bonito recuerdo que ya está en mi vitrina. Hay que distinguir a los masones de verdad, de sentimiento, y a los de conveniencia, como lo fueron, por ejemplo, quienes ingresaron en la organización cuando el comercio de azúcar con Cuba, a finales del XIX y principios del XX. Conocí en Argentina al hombre que sacó de la logia santacrucera la lista de masones, en la noche del 18 de julio de 1936, y se la entregó al capitán de un barco surto en el puerto de Santa Cruz. Pepe Cruz se llamaba el hombre que entró en el edificio de San Lucas, burlando la vigilancia militar y falangista. Y se dirigió al muelle en un coche con el banderín de Falange. O al menos eso me contaba él. Emigró a Venezuela primero y luego a la Argentina. Murió en su Buenos Aires querido. Era un tipo muy simpático que no me quiso revelar el nombre de aquel barco ni el de su capitán, al que entregó la lista de los masones tinerfeños, guardada en una lata de galletas inglesas. No obstante, los militares lograron esa información y algunos historiadores la han revelado. En todo caso, gracias por la medalla y gracias al Ayuntamiento por la rehabilitación del edificio de la Logia Añaza, que se puede visitar. Con orden.

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