viernes a la sombra

Proyecto de competitividad

La Mesa del Turismo de España, presidida por Joan Molas, ha presentado un primer balance del ejercicio turístico que termina con resultados positivos, mejores que los de 2024. En términos de turismo receptivo, España se quedará a las puertas de los cien millones de llegadas de turistas internacionales, una cifra redonda e histórica para un sector económico que aportará más de 70.000 millones de euros de superávit a la Balanza de Pagos en 2025, según sus previsiones.

Conocimos a Molas hace años, cuando el sector turístico se movía aún entre planteamientos lejanos de la digitalización y de la gestión que se abría paso con otros adelantos. Estaba al tanto de los avances de Canarias y trasladó a empresarios y profesionales su preocupación por la necesidad de innovar el producto para que la afluencia de turistas fuera sostenible.

Ahora Molas preside una Mesa que, según su propio testimonio, podrá en marcha el año próximo un denominado ‘Proyecto de Competitividad’, un ambicioso estudio promovido desde la iniciativa privada para analizar en profundidad la actividad económica directa y la transversalidad del turismo con otros sectores productivos, así como su impacto sobre el territorio.

Este trabajo permitirá actualizar con nuevos indicadores cuantitativos y cualitativos la contribución directa e indirecta del turismo al PIB, aportando una visión precisa de su peso real en la economía española. El objetivo es poner en valor el “potencial oculto del turismo” como motor de crecimiento, innovación y cohesión territorial, reafirmando su papel estratégico en la creación de empleo y en la prosperidad del país.

Es el Joan Molas de siempre, preocupado por la sostenibilidad, por la oferta cualificada, por el emprendimiento, por la formación, por la iniciativa empresarial, por el entendimiento entre los sectores público y privado y el compromiso interinstitucional.

El sector turístico celebra el cierre en positivo de 2025, un año que confirma la fortaleza y la capacidad de adaptación del sector a pesar del impacto de la subida de precios -un asunto, por cierto, del que se habla poco- en el comportamiento de la demanda y en la evolución de la cuenta de negocio de las empresas.

La convocatoria sirvió para recordar que este pronóstico favorable no debe conducir a la autocomplacencia. Desde la Mesa advierten que el sector ha de mantenerse vigilante ante la creciente competencia de destinos que ganan cuota en el Mediterráneo, como Grecia, Chipre, Turquía, Croacia, Montenegro o Albania. Todos ellos están registrando fuertes incrementos de demanda turística y ofrecen una capacidad hotelera en expansión, comercializada a precios significativamente por debajo de la oferta española. “Estos destinos se perfilan como rivales muy sólidos en precio y novedad, lo que exige que seamos capaces de reforzar la diferenciación, la calidad y la sostenibilidad como elementos distintivos de la propuesta turística española”, explicó Molas.

La creciente competencia no es el único desafío que deberá afrontar el sector turístico español. La Mesa reitera que siguen sin encontrar una solución adecuada a retos estructurales que amenazan la estabilidad a medio plazo. Entre ellos destaca la necesidad de establecer en los destinos maduros, o con riesgo de saturación, un equilibrio residente-visitante que se apoye en una medida rigurosa de la capacidad de carga (social, sanitaria, urbanística…).

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