tribuna

El Sáhara, desde siempre

Desde que era chico, allá por los años de 1950, oí hablar del Sáhara en mi Villa natal, La Orotava. Primero cuando en 1950 visitó la localidad el general Franco cuando vino de visita oficial al Valle de La Orotava. Luego cuando años más tarde, mi padre, que había sido piloto de la marina mercante de la compañía Transmediterránea, me contó sus viajes hacía Guinea Ecuatorial y al Sáhara allá por los años de 1940 cuando yo había nacido (1942). La verdad es que me llamó la atención los Diarios de Navegación que me regaló mi hermano Nany, que le dejó mi padre, cuando le escribía oficialmente el capitán del vapor correo León y Castillo o del Lanzarote. Como lo tenía en los archivos familiares pude leer las salidas y llegadas de marzo y abril del año 1942, en navegación de cabotaje, desde Las Palmas, Rio de Oro, La Aguera, Cabo Juby, Tan Tan, además de Tenerife o Puerto Cabras.
Años más tarde algunos amigos de La Orotava y del Puerto de la Cruz hicieron el servicio militar español en Tifariti o en El Aaiun e, incluso, algún compañero del mundo forestal nacido en Güímar, hijo de padre militar, vivió en Sidi Ifni y recientemente me ha ayudado a presentar un libro sobre el Sáhara, en Madrid y en Málaga, que escribí después de proyectar un documental sobre la visión de unos compañeros canarios sobre el territorio del Sáhara mientras fue provincia española en tierra africana.
Empresarios, legionarios, trabajadores y militares residentes en Canarias, dieron a conocer su visión sobre sus vivencias en el Sahara, particularmente a partir de 1972 cuando la Marcha Verde arrancó por El Aaiun en noviembre de 1975 y el general Franco ya había fallecido pero donde intervinieron 350 mil personas y 25 mil militares con el rey marroquí Hassan II además del príncipe español Juan Carlos de Borbón, y el secretario de los Estados Unidos, Henry Kissinger. Lamentablemente, Juan Carlos consiguió entonces que el Gobierno de España aceptase el regalo del Sáhara occidental a Marruecos y Mauritania, en un acuerdo político tripartito celebrado en Madrid, lo que supuso la reacción del pueblo saharaui cuyo partido se fundó en 1973 con el nombre de Frente Polisario que en 1976 se constituyó como República Árabe Saharaui y Democrática, la RASD en tierra de Argelia, una vez que España se retiró del Sáhara, provincia española hasta la fecha.
Circunstancias de la vida me llevaron a conocer a dos hijos del general Mizian en los años de 1950-60, quien a pesar de ser militar marroquí fue nombrado capital general de Canarias por parte de Franco. Primero a la hija en Tenerife, donde se enamoró de un joven militar, sobrino de un ministro español, que tuvo problemas familiares; luego, a su hijo Mustafá, en el colegio mayor hispano marroquí Francisco Franco’,que falleció en un accidente de tráfico. Curiosamente, dos hermanos tangerinos en el colegio, los Hillali, eran excelentes jugadores de nuestro equipo de fútbol universitario mayormente canario. El Sáhara siempre estaba presente.
Pasan los años y además de estudiar ingeniería de montes me dedico al mundo de la política y llego a ser elegido en varias ocasiones diputado del Parlamento Europeo. La última ocasión fue en las elecciones de la legislatura de 1999-2004 donde pude participar en cuatro años como eurodiputado del grupo Liberal entre 1999 y el 2003, lo que me permitió ser miembro del Intergrupo del Sáhara y conocer la posición política de la UE respecto al mundo del Sahara Occidental. De ahí que pudiese guardar en mi casa una serie de periódicos editados en las Islas Canarias acerca del Sáhara como lo fue el domingo 18 de agosto de 2002 por parte del DIARIO DE AVISOS sobre el Sáhara libre.
El texto lo edité en las páginas del 1 al 4 del Saber Vivir del citado periódico cundo fui diputado europeo por Coalición Canaria con fotos del fotógrafo portuense Moisés Pérez, que entresacó de la exposición que celebramos con el grupo e mujeres liderados por la compañera política Milagros Luis Brito, también del Puerto de la Cruz, que asimismo había visitado con otro grupo de mujeres canarias los campamentos de Tinduf en el desierto de Argelia antes que los eurodiputados del Intergrupo del Sáhara que éramos de la delegación parlamentaria del Magreb de varias nacionalidades europeas, y principalmente cuatro españoles: Raimond Obiols, del PSOE, Hernández Mollar, del PP; el doctor andaluz, Carlos Bautista, y este ingeniero de CC, y dos franceses, Catherine Lalumiére y el general Morillon, además de una mujer sueca y otra italiana. Realmente, una misión del Parlamento Europeo había visitado el Sáhara y allí pude comprobar, tras entrevistarme con autoridades y ciudadanos, el estado de opinión de un pueblo sin tierra que espera su futuro por la vida prometida: el referéndum de autodeterminación.
Acabo de conocer el interés de un embajador español, Isidro González Afonso, natural del Valle de La Orotava, que se ha incorporado al mundo de la diplomacia en Túnez y quiere saber del mundo del Sáhara, y por ello me ha solicitado a través de una amiga común, la entrega de un libro que he escrito y titulado El Sáhara, visiones desde Canarias y lo he presentado el año de 2025 en La Orotava y en el Puerto de la Cruz, en Madrid y en Málaga, en las islas de El Hierro y Fuerteventura así como en Gran Canaria
Aunque nunca es buen momento para el Sáhara, como bien escribió en El País la señora periodista Cristina Manzano, es una interesante oportunidad de conocer lo que se ha escrito en los últimos años sobre el Sáhara por españoles y saharauis como es el caso de la joven periodista saharaui Ebbaba Hameida, doctora en periodismo y vicepresidenta de Reporteros Sin Fronteras en España y que trabaja en Televisión Española desde 2018. Participó recientemente en el programa Periplo, celebrado en el Puerto de la Cruz donde presentó el libro Flores de Papel que me agradeció por mi compromiso y lucha al lado de su pueblo del Sáhara y me recomendó disfrutara de sus páginas de arena que claman libertad y justicia.
El Sáhara Occidental, el antiguo Sáhara español, es uno de los territorios más áridos y de menor densidad de población del mundo. Una naturaleza inhóspita, asolada por las tormentas de arena y sometida a dramáticos cambios de temperatura. La fascinación de este paisaje que no se parece a ninguno que producen los desiertos, no es la fascinación de un paraíso, sino de una naturaleza dura y esencial. Fue el tiempo en el que el escritor Ramón Mayrata formó parte, como antropólogo, de la Comisión Hispano-saharaui de Estudios Históricos que defendió ante el Tribunal de La Haya la independencia del territorio. Su estancia en el Sahara Occidental significó el descubrimiento de una cultura que ha hecho posible la supervivencia en condicione extremas. Mayrata fue autor de un libro de relatos del Sáhara Español cuyo Índice está conformado por varios capítulos que van desde La Descolonización fallida hasta La Guerra con Marruecos con artículos como El día del veredicto hasta Aquel mendigo de la plaza Esbehihed.
No hace mucho tiempo, en 2024, conocí en el Club Náutico de Santa Cruz de Tenerife a un destacado escritor de Melilla, Gerardo Muñoz, que en una etapa de su vida fue diputado de la España democrática y compartió durante años su vocación literaria con la actividad política entre 1984 y 1991, época en la que se firmó la paz entre Marruecos y el Frente Polisario cuando la crisis del Sáhara occidental. Honradamente tuve que reconocer cuando leí su libro que Gerardo fue autor de una amplia lista de cientos de artículos y su comentario sobre el Sáhara occidental, antaño español, que era digno de admiración por parte de quienes habíamos vivido la problemática del Sahara español en sus relaciones con Marruecos.

-Ingeniero de montes y eurodiputado
canario entre 1999 y 2003.
Miembro del Intergrupo Sahara

TE PUEDE INTERESAR