Un varón de 55 años de edad que lleva meses y meses sobreviviendo en las calles junto a su pareja, de 67 años, intentó poner fin a tanto sufrimiento tirándose al mar en la Punta del Hidalgo (término municipal de La Laguna) justo cuando arreciaba el oleaje provocado por la borrasca Francis a su paso por las Islas, en información facilitada por fuentes directas que presenciaron el dramático suceso y posteriormente corroborada y ampliada desde el propio Ayuntamiento de la Ciudad de Los Adelantados.
Felizmente, y no sin poner en riesgo sus propias vidas, los socorristas que cubren esta parte del litoral, gracias a que el Ayuntamiento lagunero mantiene el servicio durante todo el año, lograron rescatar con vida a Joaquín (nombre ficticio), en hechos acaecidos el pasado día de Año Nuevo.
Desde entonces, Joaquín -cuya enfermedad mental no hace más que agravarse, como demuestra sin ir más lejos esta tentativa de suicidio- está siendo tratado en el servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Canarias (HUC), donde permanecía anoche a la espera de si finalmente quedará o no ingresado hoy en sus dependencias tras finalizar las pruebas a las que está siendo sometido.
El antecedente
Cabe recordar que, como relató entonces este periódico, Joaquín y su pareja (a la que llamaremos Ana, también un nombre ficticio), ya padecieron una noche infernal al resistir como buenamente pudieron el paso de la anterior borrasca, Emilia, que afectó con un impacto aún mayor que el temporal actual a las Islas a mediados del pasado diciembre.
Como ha vuelto a suceder, tras resistir el paso de Emilia, Joaquín acabó en las Urgencias de dicho hospital, pero tanto él como su pareja terminaron de nuevo en la calle al recibir el alta unas 24 horas después.
En conversación con DIARIO DE AVISOS, Ana -cuyo amor por Joaquín motiva que no se separe de él para evitar que se haga daño pese a contar ya con una edad cercana a los 70 años- explica que “cada vez está peor. Su enfermedad mental no hace más que agravarse y desde hace un tiempo hasta olvida lo que había dicho cinco minutos antes. Él necesita unos cuidados acordes a su estado de salud, y no sé ya qué hacer para conseguir que sea atendido debidamente”, implora.
Cuando sobrevivieron gracias a que finalmente pudieron guarecerse de alguna manera en un improvisado refugio aquella noche infernal por culpa de Emilia, desde los servicios sociales del Ayuntamiento de La Laguna se volcaron con el caso de esta pareja, pero lo cierto es que los recursos municipales no son suficientes para conseguir la única solución posible, que es ingresar a Joaquín allí donde reciba los cuidados que requiere dada la gravedad de su enfermedad mental.
“Estoy agradecida al Ayuntamiento por preocuparse por nosotros, pero él no puede ir a un albergue sin que alguien esté pendiente de su estado, y menos después de lo que ha pasado ahora”, insiste Ana, evidentemente cargada de sentido común.
El rescate
Sobre lo sucedido en Año Nuevo, reseñar de nuevo el notable servicio prestado por los socorristas, sin duda responsables de que Joaquín siga vivo.
Fuentes municipales describieron al afectado como un “paciente psiquiátrico con esquizofrenia e ideas autoliticas” que accedió al mar “por la zona de la piscina de la Punta del Hidalgo a la derecha de la instalación y con bastante ropa de abrigo. Debido al oleaje tenemos bandera amarilla, y la zona de la bajeta tiene algo de altura significativa cada cierto tiempo”.
Para salvar a Joaquín, uno de los socorristas no dudó en lanzarse al agua y darle un elemento de flotabilidad a la par que lo condujo por fuera de la rompiente. Posteriormente, otro también se sumerge en el mar en apoyo de la víctima y su compañero, para finalmente y tras remolcarlo unos 499 metros por fuera de la rompiente, lograron llegan a la bocana de la cofradía, donde desde tierra les tiraron un aro con cabo al cual agarrarse, pero el rescate se demoró por una causa que confirma la grave enfermedad que padece Joaquín.
“Fue entonces cuando el varón sufrió una crisis agresiva y nos tuvimos que separar de él, y después de un rato conseguimos extraerlo del agua, activamos ambulancia con equipo médico y trasladan al HUC con principios de hipotermia”, terminaron su relato estos heróicos socorristas.
Aunque el caso que nos ocupa tiene como añadido la especial gravedad de tratarse de una persona tan enferma como la descrita, cabe recordar que la situación de las personas sin hogar es tan preocupante en Tenerife que se estima que son más de 2.800 las personas en exclusión residencial extrema, según informes recientes de Cáritas, afectando principalmente a Santa Cruz, La Laguna y el sur de la isla, impulsada por la crisis de vivienda y el aumento de alquileres. Aunque hay recursos y servicios como centros de acogida y unidades móviles, se necesita más para abordar este problema creciente y complejo.






