Manuel Hernández Ferrer, conocido popularmente como Manuel el Volquete, es una figura estrechamente vinculada a la música y al compromiso social. Nace el 29 de septiembre de 1937 en Los Realejos, en el seno de una familia trabajadora formada por Manuel Hernández González y Ramona Ferrer Fuentes, y crece junto a sus hermanos Carmen María, José Ramón, Juan Carlos y Julio Enrique. Su apodo surge del camión volquete que conduce su padre, reflejo del esfuerzo familiar. Como a tantos canarios de su generación, la emigración marca su vida desde joven. En 1950 su padre parte hacia Venezuela y Manuel lo sigue en agosto de 1954, a bordo del Andrea Gritti, rumbo a La Guaira. El viaje, de diecisiete días, queda grabado en su memoria, mientras la vida en Venezuela no resulta fácil y lo lleva a desempeñar distintos trabajos. En 1960 contrae matrimonio con Silvia Acosta Ramos, con quien forma una familia de cuatro hijos, nueve nietos y cinco bisnietos. Paralelamente, mantiene su dedicación a la música y compone numerosas canciones inspiradas en la emigración, el amor y la identidad canaria. Sus temas son interpretados por orquestas y artistas como Billo’s Caracas Boys, Sabor del Caribe, Porfi Jiménez, Freddy López, Olga y Pepe Benavente, siendo especialmente representativas las versiones cantadas por Arturo Castillo. A pesar de residir durante décadas en Venezuela, mantiene un vínculo constante con Canarias. En 1968 regresa con el equipo de fútbol Realejos de Venezuela y, en los años noventa, impulsa actuaciones musicales en el Puerto de la Cruz e Icod. En 2001 permanece seis meses en la isla para producir un disco dedicado al Puerto de la Cruz y vuelve posteriormente en 2007, 2017 y 2023 junto a su esposa. Su historia es la de un canario que ha sabido proyectar, a través de la música, su amor, admiración y compromiso con nuestro archipiélago a lo largo de toda una vida. Un legado que merece nuestra atención y reconocimiento. Gracias, Manuel Hernández Ferrer, el Volquete.
