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Juan Fernando López Aguilar, eurodiputado socialista: “Cuando Vox pide cárcel para Sánchez con la complicidad del PP, solo cabe defender la democracia”

El eurodiputado canario no oculta las alarmas que se han encendido con Donald Trump y aboga por la plena soberanía de Europa en medio de la tormenta
Juan Fernando López Aguilar, eurodiputado socialista
Juan Fernando López Aguilar. DA

Sentarse a hablar frente a frente con Juan Fernando López Aguilar, que cumplirá 20 años de eurodiputado en esta legislatura y posee un profundo conocimiento de la ley en tiempos de ilegalidad internacional -doctor en Derecho por la Universidad de Bolonia-, es apagar el ruido ambiental, tan estridente, y prestar atención. En la entrevista en ATLÁNTICO TELEVISIÓN, este canario que nació en el franquismo y ha vivido a caballo de la Universidad y el ejercicio político en democracia, antes como ministro de Justicia con Rodríguez Zapatero o ahora en los días más críticos de la historia de la Unión Europea, no oculta las alarmas que se han encendido con Donald Trump y aboga por la plena soberanía de Europa en medio de la tormenta.

Este encuentro, en plena catarsis europea, mientras se celebraba la Conferencia de Múnich, no dejó al margen el desafío de Canarias ante una UE que se rearma, pero corre el peligro de olvidarse de sus hermanas menores, las regiones ultraperiféricas. Era necesario mantener este diálogo sin medias tintas con una de las mejores cabezas de la política española sobre Europa y el mundo actual. Vivimos un momento de reinvención histórica, cuando los viejos pilares caen y aún no se han levantado los nuevos.

-¿Por qué, como dirían Dominique Lapierre y Larry Collins, arde Europa?

“Un socialista como yo está alerta, porque la UE atraviesa una sucesión de crisis que arrancó en la Gran Recesión y no ha terminado todavía. Cuando Europa más prometía, con el Tratado de Lisboa y la Carta de los Derechos Fundamentales, se ha metido en una secuencia de situaciones críticas. La Gran Recesión exasperó las desigualdades y sacudió el mapa político europeo como un seísmo; luego vino el COVID; después la guerra de Ucrania, y el regreso de Trump a la Casa Blanca, el último golpe al desorden global. Por lo tanto, la situación es crítica. La UE lleva tiempo autoconvocándose a tomar conciencia de que las cosas no son lo que eran. Pepe Borrell lanzó una llamada a que Europa despertase, pero no basta con despertar, es imprescindible salir de la cama y ponerse a trabajar. Y en eso está. El debate es muy intenso, la ultraderecha ha crecido enormemente. Controla con el PPE el Parlamento Europeo: son el 60% de los votos.”

-A pesar de que el pacto real en Europa es una entente entre derecha e izquierda.

“Así es, lo que lo hace más cabreante. Fue una mayoría proeuropea la que invistió por segunda vez a Von der Leyen y a su Comisión. El Parlamento Europeo tiene el poder de posibilitar y tumbar a la Comisión por moción de censura. Y ya van cuatro en esta legislatura. Salvamos a Von der Leyen de cuatro mociones de censura la misma mayoría proeuropea que la invistió: parte del grupo popular, los socialistas, los liberales y los verdes. Sin embargo, las votaciones legislativas las está conglomerando el Partido Popular Europeo (PPE) con tres grupos a su ultraderecha, lo que produce un escarnio que es ya una alerta roja. El aviso es muy serio a Von der Leyen. No estamos dispuestos a sacarle las castañas del fuego si no es capaz de meter en vereda al PPE para que se atenga a la mayoría proeuropea, en lugar de coaligarse con la ultraderecha, haciendo ‘faena’ contra todo lo que se menea en sentido progresista, como el Pacto de Migración y Asilo.”

-Sobre ese golpe al desorden global que citaba, ¿goza Trump de salud mental o, como ha trascendido en la prensa americana, sufre una demencia galopante?

“Tiene 80 años y es una ironía que, con lo que se encarnizó con Biden imputándole un debilitamiento cognitivo, en estos momentos esté generando dudas, él mismo, con su comportamiento a ratos delirante, con ocurrencias que epatan o producen escándalo, constituyendo en ocasiones un aldabonazo a la conciencia de la UE, salvo a la ultraderecha, que lo defiende en el Parlamento Europeo.”

-Trump ‘deshereda’ a Europa, entierra la alianza atlántica, da por roto el orden internacional, amaga con invadir Groenlandia y Europa, por primera vez, rechista. ¿Qué le queda por hacer a la UE?

“Asumir su propia soberanía, incluso con la declaración de independencia de los EE.UU. La UE ha descansado en petróleo y gas ruso baratos, acceso indiscriminado a bienes de consumo importados de China, sin ninguna regulación, y una completa dependencia del paraguas nuclear de EE.UU. Y ahora resulta que EE.UU. ha dejado de ser un aliado. No un aliado fiable, ha dejado de ser un aliado. Su Estrategia de Seguridad Nacional señala a la UE con hostilidad como un enemigo a batir. Dice que la UE se está buscando la ruina con una invasión migratoria, mediante esa jerga característica de la ultraderecha que miente y niega al migrante que busque una oportunidad en la vida, dadas nuestras necesidades demográficas y nuestro estado de bienestar.”.

-¿El asalto a Venezuela y la captura de Maduro le conmocionaron?

“Estoy indignado con ese episodio de Trump. Es una agresión en toda regla. No hace falta que te caiga bien Maduro, ni defender el chavismo, que dura ya 28 años con un enquistamiento brutal en el poder, para decir que no es aceptable. Una acción militar ilegal que se cobró la vida de cien personas. No puede ser que la UE obre con doble rasero. Firmes contra Putin en Ucrania, al que hemos sancionado 19 veces y hemos convertido en un terrorista internacional, pero no con Netanyahu en Gaza tras un genocidio, seguido de una grotesca Junta de Paz y un proyecto de emporio inmobiliario al servicio de los negocios del yerno de Trump, Jared Kushner. Es repugnante. Y ya no digamos que la UE no haya sido capaz de condenar la acción de Trump en Venezuela. Sí lo ha hecho el Gobierno de España. Ha debido de haber una evidente infidencia de alguien, al calor de esa recompensa de 50 millones de dólares. Y el objetivo no era la democracia, sino el petróleo. Lamentable haber escuchado a una gran empresa petrolera española dar las gracias a Trump por traernos una Venezuela mejor.”

-¿Qué le ha parecido el trasiego del Nobel de la Paz?

“Deplorable. El propio Comité Noruego del Nobel recordó a María Corina que el gesto está fuera de lugar, el Nobel no es translaticio y no puedes regalárselo a Trump. Nos ha hecho sentir vergüenza ajena planetaria.”

-Usted fue ministro con Zapatero. ¿Cómo juzga la ofensiva conservadora para judicializar su papel en Venezuela?

“En el Parlamento Europeo hay una ‘mayoría Venezuela’ del PP y tres grupos de extrema derecha que se ensañan con Venezuela cada dos por tres y que alcanzan a quien coadyuve en términos de derechos humanos. Los presos liberados antes de la actual amnistía han agradecido las gestiones de Zapatero. Sin embargo, el ataque que está recibiendo por parte de la derecha es incesante. Tiene que ver con ese odio desatado al gobierno progresista y a quien haya contribuido a la mayoría parlamentaria. Zapatero continúa teniendo mucha influencia e interlocución en la izquierda y los grupos nacionalistas. La derecha no se lo perdona y ha emprendido toda una cacería. Conozco a Zapatero, me fío completamente de su integridad.”

-Esta es una de esas preguntas distópicas: dado que Europa se escora hacia la ultraderecha, ¿con un gobierno en España del PP con Vox debemos estar preparados para ‘un Minneapolis’?

“Produce escalofríos y el escenario es ciertamente distópico, pero debo decirle que fui becario en los EE.UU. hace 35 años y no reconozco al país. Regreso con frecuencia, hasta que no se me permita la entrada, y cada vez con más disgusto. Está en una guerra civil larvada. Ese síndrome de la polarización que dimana de las redes sociales al conjunto de las sociedades abiertas también está impactando en toda Europa. Destruye la deliberación democrática y nos va encerrando en burbujas digitales autorreferenciales que se detestan mutuamente. Eso está pasando en EE.UU., pero no es descartable que pase también en Europa.”

-¿Incluso, en las calles de Madrid?

“Está pasando en muchos sitios, por qué no. ¿O acaso no sucede en Francia? Donde la ultraderecha es pujante y amenaza con tomar el Elíseo si la justicia penal contra Marine Le Pen no lo impide. Y en el Reino Unido, donde la primera fuerza en las encuestas es el ultraderechista Nigel Farage, famoso personaje del ‘Brexit’. Y en Alemania, donde los neonazis llevan ventaja con respecto del Partido Socialdemócrata. Y en España, donde hay mucha gente que cree que es inevitable que en la próxima legislatura gobierne el PP con Vox. Es una situación extremadamente preocupante y por eso los progresistas estamos muy alerta. No se trata solamente de diagnosticar la situación, se trata de revertirla. Es una lucha que no se resuelve en 24 horas, pero en ella estamos.”

-¿Un hipotético vicepresidente Abascal le deja tranquilo?

“¿Habíamos visto alguna vez que un partido político esté permanentemente amenazando al presidente del Gobierno con que va a acabar en prisión? Vox lo está pidiendo con la complicidad del PP y los pseudomedios, que le sirven e intentan intimidar a la izquierda y generar un clima de terror político en las calles. Solo cabe defender la democracia. Es evidente lo que Trump está haciendo en los EE.UU. y no es descartable que sus epígonos hagan lo mismo: actitudes amedrentadoras contra periodistas que se atrevan a hacer preguntas incómodas y sacar una fuerza policial o paramilitar a la calle a reprimir manifestaciones acusándoles de terroristas.”

-¿Escenas como las del ICE en EE.UU., deportando a foráneos por estos lares?

“En España no está pasando porque tenemos un contrapunto claro a ese pensamiento de ultraderecha, con políticas sociales avanzadas en derechos y libertades, de igualdad y lucha contra la violencia de género. Políticas sociales en combinación con un claro crecimiento económico. La ultraderecha genera miedo al migrante señalándolo como chivo expiatorio y explota ese miedo electoralmente con un lenguaje cruel. Sin embargo, en España eso no ha pasado porque hay un Gobierno legítimo que lo impide y regulariza a personas que están en España trabajando, en una UE que envejece y necesita esa aportación que reverdece la demografía y que cubre sectores básicos como los cuidados, la construcción o la agricultura. Esa regularización significa dignidad y contribuye a que España siga siendo motor económico y de crecimiento del empleo en Europa.”

-Todo eso cuelga de una fecha como una percha. ¿Cuándo prevé elecciones, cómo se las imagina?

“Depende de una sola persona, bajo una olla a presión. Las dificultades están a la vista y también la resiliencia, la capacidad de aguante del presidente Sánchez, que me produce asombro. Es la primera pregunta que me hacen los analistas internacionales: ¿cómo es posible que siga en pie con todo lo que le está pasando? En primer lugar, les digo, no te engañes, España no es lo que te cuentan. Es el primer país en crecimiento económico de la UE, controlando el déficit público y la deuda, combinando políticas sociales virtuosas, creciendo el salario mínimo y las pensiones por encima de la inflación, con incremento de prestaciones, becas y transporte gratuito. Son avances sociales que tienen nombre de Gobierno progresista. Es cierto que es un gobierno minoritario con dificultades para legislar. La mayoría que le invistió se ha descompuesto esencialmente por dos factores: Podemos, que sigue, a mi juicio, una táctica equivocada, y la derecha catalana Junts, que está en lo suyo. Si no hay Presupuestos en 2026, las elecciones tendrán que ser en algún punto muy temprano de 2027.”

-Habló antes de la prueba de resistencia que arrostra Sánchez. Lo que adelgazó al presidente han sido los casos de presunta corrupción en dos secretarios de organización del PSOE. ¿Cómo cree que acabarán?

“La desembocadura procesal de esos casos depende exclusivamente del sistema penal español, pero moralmente el golpe es demoledor, deprimente e intolerable en dos personas que han estado en la organización del Partido Socialista. El PSOE ha fijado un listón alto cooperando con la justicia. No ha destruido discos duros ni ha ocultado nada y apartó fulminantemente a los implicados según iban saliendo las revelaciones. La ciudadanía solo espera que se condene de forma taxativa cualquier comportamiento inaceptable. Soy de los que piensan que el partido debe hacer una reflexión muy seria no solamente para que no vuelva a pasar, sino para que no pueda volver a pasar.”

-¿Usted confía en la inocencia de Sánchez?

“Plenamente. Está dedicado por entero a su tarea política y demuestra una capacidad de resistencia, repito, fuera de lo común.”

-¿Será el candidato?

“Lo ha dicho. Con Zapatero ya soportamos muchísima agresividad, incluso en una legislatura de crecimiento y avance en libertades y sin un solo caso de corrupción. Ahora, donde han sucedido cosas que nunca debieron haber pasado, el presidente está soportando un coste personal considerable que no está al alcance de cualquiera evaluarlo. Me parece admirable su resistencia. Él ha dicho que se dispone a ser candidato en 2027 y habrá que creerle.”

-Antes de despedirnos, ¿la RUP canaria se salvará?

“Esperaba la pregunta. Fui el primero en hacer sonar las alarmas en el Parlamento Europeo. Dije que esto iba a pasar y era intolerable, y en cuanto ha pasado, he dicho que es intolerable. Estamos en la batalla y la buena noticia es que para que eso pase hace falta mayoría en el Parlamento Europeo, que no la hay, y unanimidad en el Consejo. Y, mientras esté Pedro Sánchez en el Gobierno, eso no va a pasar.”

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