El desorden mundial que ha producido el regreso de Trump a la Casa Blanca y la vuelta a las prácticas del viejo imperialismo, con Rusia, China y EE.UU. disputándose los recursos de África y el control del Atlántico Sur, obligan a la Unión Europea a posicionarse en esta región de gran importancia para sus intereses. África es hoy el primer socio comercial de la UE como bloque y la UE es el principal inversor y socio de desarrollo para muchos países africanos. En 2050 el continente africano tendrá 2.500 millones de habitantes, 1.000 millones más que ahora, al sur de una Europa envejecida que para entonces habrá perdido el 10% de la población actual. Y entre tanto, continua la explosiva situación del Sahel, provocada por ejércitos privados de obediencia moscovita y por la expansión del islamismo radical, que están en el origen del éxodo masivo hacia Europa de gente que huye del hambre y de la guerra.
Europa, vinculada históricamente a las jóvenes naciones africanas, necesita ser fuerte en el nuevo escenario mundial sin reglas y contar con una plataforma propia para su seguridad y proyección en el Atlántico Sur. Por su localización geográfica, historia, cultura y nivel de desarrollo, Canarias, que es la región de la UE más cercana al continente africano, es un espacio pintiparado para ser puerta de Europa con África y puente con Latinoamérica. Cuenta con tres aeropuertos (Gran Canaria, Reina Sofía y Tenerife Norte) en los que puede aterrizar y despegar el avión de pasajeros más grande del mundo, tiene también aeropuertos con notable capacidad en Lanzarote y La Palma, redes de servicios, comunicaciones y alojamiento y una importante infraestructura de puertos. La Autoridad Portuaria de Las Palmas gestiona un tráfico de alrededor de 30 millones de toneladas. En conjunto, disponemos de una infraestructura que está en condiciones de competir con las más importantes de África atlántica.
Deberíamos estar hablando de todo esto y del papel que puede desempeñar Canarias en este nuevo escenario y, sin embargo, estamos preocupados por la continuidad de la asignación directa de fondos de la UE a Canarias como región ultraperiférica (RUP) para el periodo 2028/2034. Carmelo Rivero lo explicaba hace unos días y alertaba del riesgo de que Bruselas suprima la asignación directa de recursos a las RUP y lo incluya en el monto total que transfiere a los estados, para que estos lo repartan entre sus regiones. Nuestros políticos deben redoblar el esfuerzo y dejarse la piel para mejorar la consideración estratégica de Canarias y no conformarse con la rutina de alargar la financiación de la RUP.
Con un poco de imaginación no cuesta columbrar las ventajas de una gran plataforma de la UE en Canarias, que podría albergar instituciones y servicios de distinta naturaleza, el más llamativo y novedoso de los cuales podría ser el cuartel general del Comando Sur del futuro Ejército Europeo, y radicar en nuestro archipiélago la dirección y gestión de asuntos africanos y latinoamericanos con competencias delegadas en asuntos económicos y financieros, comerciales, logísticos, seguridad, cooperación e infraestructuras de transporte. Apoyado todo ello por un potenciado Centro de Estudios Africanos de la Universidad de La Laguna (CEAULL) como Institución de referencia de la UE en el conocimiento, investigación y especialización en asuntos de África y Latinoamérica, al nivel de los más prestigiosos del mundo, como la Escuela londinense de Estudios Orientales y Africanos, el Instituto de Estudios de África de la Universidad de Ghana y los centros estadounidenses de las Universidades de Columbia y Boston.
Un conjunto de cambios de gran calado que, sin perjuicio de mantener el programa ordinario de la RUP, dotarían a la UE de una posición avanzada para la seguridad y defensa de sus intereses, además de aligerar de “grasa” burocrática la organización administrativa de Bruselas. Con el desembarco de las instituciones de la UE en la Comunidad, Canarias daría un gran paso adelante, superaría la dependencia económica casi exclusiva del turismo, atraería nueva inversión para diversificar las fuentes de riqueza y crearía puestos de trabajo.
Es hora de pensar en grande y mirar lejos. Esta puede ser la hora de Canarias.

