La Comisión Europea ultima un paquete de medidas de urgencia para paliar el efecto en la factura de la luz, el gas y el combustible derivado del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transitaba el 20 % del petróleo y gas licuado mundial, ha supuesto un sobrecoste de 22.000 millones de euros adicionales en importaciones fósiles para Europa.
Según el borrador del paquete de medidas, el Ejecutivo comunitario plantea a los Estados miembros acciones de apoyo inmediato para hogares e industrias vulnerables.
Entre las propuestas destaca la imposición de al menos un día de teletrabajo obligatorio a la semana en las empresas, el cierre de edificios públicos siempre que sea posible y la reducción de precios del transporte público, contemplando incluso su gratuidad para determinados colectivos.
Impacto en los precios y el suministro
Si bien el Ejecutivo comunitario señala que no existe una amenaza inmediata para la seguridad del suministro, reconoce que la situación es tensa para algunos combustibles. Entre el 27 de febrero de 2026 —víspera del inicio del conflicto— y el 20 de marzo, el precio del petróleo crudo aumentó un 51 % y el del gas natural un 85 %.
Los mercados se han visto afectados por el cierre de Ormuz y la pérdida de flujo desde la instalación de Ras Laffan en Qatar, la terminal de gas natural licuado más grande del mundo, dañada tras un ataque iraní.
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, presentará la próxima semana esta batería de medidas a los líderes de los 27 Estados miembros.
Medidas tangibles para el consumidor
Bruselas propone una serie de recetas de aplicación rápida para los Estados miembros:
- Emisión de vales de energía específicos para hogares vulnerables.
- Prórroga de los precios regulados temporales para familias con bajos ingresos.
- Reducciones de impuestos especiales sobre la electricidad.
- Prohibición temporal de los cortes de suministro eléctrico para prevenir la desconexión del consumidor.
Asimismo, el borrador contempla flexibilizar las ayudas de Estado para los sectores agrícola y de distribución, permitiendo apoyos públicos de hasta un 50 % del precio adicional del combustible y los fertilizantes hasta final de año.
Transición hacia las renovables
La Comisión Europea vuelve a situar las energías renovables como el eje central para garantizar la seguridad energética. Bruselas propone incentivos fiscales y apoyo financiero para la implementación de bombas de calor, paneles fotovoltaicos y ventanas de alto rendimiento. También se plantean tarifas sociales y subvenciones para reemplazar calderas de combustibles fósiles.
Desde los servicios técnicos de la Comisión se advierte de que los Estados miembros con mayor proporción de energías renovables y nuclear suelen registrar precios de electricidad inferiores a la media de la Unión Europea.

