En el curso de un viaje que hicimos juntos a Düsseldorf (Alemania) para participar en un intercambio carnavalero entre aquella localidad y Puerto de la Cruz (Tenerife), descubrimos que los dos habíamos utilizado el buque Begoña para un viaje familiar a Venezuela, de aquellos que se hacían a finales de los años cincuenta o principios de los sesenta del pasado siglo, cuando el fenómeno migratorio eclosionaba. Desde entonces, no quedaba encuentro -incluidos los post-ictus que padeció- en que no aludiéramos a aquellos desplazamientos marítimos que caracterizaron una página fundamental de la historia de Canarias. Elías Bacallado era un emigrante más, entre tantos, rumbo a la tierra prometida en busca de los horizontes de prosperidad que en Canarias apenas se dibujaban. Las circunstancias quisieron que se cruzasen nuestros caminos, los del periodismo y la política, una comunicación de ida y vuelta que se volvió fluida y respetuosa. Elías Bacallado, siendo alcalde de La Esperanza-El Rosario, protagonizó, en pleno franquismo (1972), uno de esos hechos insólitos, muy difícil de plasmar sobre mapas o planos, límites territoriales y autonomía municipal, como fue la cesión parcial de su superficie a Santa Cruz de Tenerife para gestar la que se conocía como el área metropolitana. En las páginas de La Tarde, con Alfonso García Ramos en la dirección, oficiando de alevines, hicimos tareas reporteriles para la cobertura de aquella relevante decisión que modificaba el mapa político-administrativo de la isla. Bacallado, que había venido desde La Guaira en un viaje de vacaciones para luego quedarse, tenía también su papel en la democracia que contribuyó a cultivar y consolidar desde la alcaldía y la manta esperancera. Más de veinte años (1962-1983) permaneció en la alcaldía. Suyo, en un candidatura de independientes que se repetía en otros municipios insulares, fue el triunfo en 1979. Por aquel entonces, junto a Alfonso Fernández (La Victoria de Acentejo), Francisco Sánchez (La Orotava) y Froilán Hernández (Granadilla), fue uno de los mentores de la Agrupación Tinerfeña de Independientes (ATI), partido que alcanzaría unos exitosos resultados en los comicios de 1983 que luego se traducirían en un sólido soporte sociopolítico para vertebrar el nacionalismo canario, en torno a Coalición Canaria (CC). Elías Bacallado, promotor y empresario, se vinculó también a la Caja Rural de Tenerife, junto a Pedro Modesto Campos y Federico Isidro Sánchez. Luego fue forjando una inteligente y habilidosa gestión en la empresa editorial de DIARIO DE AVISOS, en el seno de la cual siguió otorgándonos -en compañía de su encantadora esposa, Milagros- su respeto y su confianza. Asistimos juntos a más de una gala de la concesión de los Premios Taburiente en el Teatro Guimerá, cuando ya se forjaba un nuevo grupo editorial y audiovisual. Bacallado deja una estela de emprendedor dialogante y maduro gestor empresarial que supo desenvolverse con modestia y pensando siempre en “el día después”. Le recordaremos siempre.
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