Quienes pasean por San Cristóbal de La Laguna por primera vez suelen fijarse en un detalle llamativo: la ligera inclinación del primer tramo de la calle Obispo Rey Redondo, conocida históricamente como calle de La Carrera. Se trata de una de las vías más emblemáticas de Aguere y, durante siglos, ha generado todo tipo de preguntas.
Tal y como recoge Domingo Medina en un artículo publicado en DIARIO DE AVISOS, esa inclinación ha dado pie a una historia popular que mezcla misterio, tragedia y elementos propios de una novela negra. La leyenda habla de amores clandestinos, un asesinato y la reacción de un padre devastado.
Una leyenda marcada por la tragedia
Según esta versión transmitida durante generaciones, el protagonista sería Fernando, hijo del conquistador castellano Alonso Fernández de Lugo, quien habría sido asesinado por motivos sentimentales.
Tras lo ocurrido, su padre habría ordenado modificar la calle con un objetivo muy concreto: no ver el lugar exacto donde murió su hijo, como señala Medina en su texto.
Este relato ha sobrevivido en la memoria colectiva de La Laguna, aportando un componente simbólico a una de sus calles más transitadas.
La explicación real: el origen está en el terreno
Sin embargo, el propio Domingo Medina recoge también otras interpretaciones históricas que desmontan esta versión. Investigadoras como María Rosa Alonso y Manuela Marrero apuntan a que los hechos no ocurrieron como recoge la leyenda.
La explicación más aceptada es mucho más práctica: la inclinación responde a la orografía del terreno. En concreto, se debe a los barrancos formados por las escorrentías de agua que descendían desde la parte alta de la antigua villa, tal y como detalla Medina.
De calle principal a símbolo histórico
La calle de La Carrera ha sido una de las arterias principales de la ciudad desde sus orígenes. Según recoge Domingo Medina, ya en documentos del siglo XVI aparece mencionada con diferentes nombres, como “la calle que va a Santa María” o Nuestra Señora de los Remedios.
Con el tiempo, adoptó el nombre de La Carrera debido a un uso muy particular: las competiciones ecuestres.
En esta vía se celebraban carreras de caballos que partían desde zonas como San Lázaro o San Benito y terminaban en la actual Plaza del Adelantado.
Estas actividades formaron parte de la vida cotidiana hasta que la calle fue empedrada.
El nombre actual, Obispo Rey Redondo, llegó en 1913, cuando el Ayuntamiento decidió renombrar esta emblemática calle, manteniendo así su importancia dentro del casco histórico de La Laguna.

