La Consejería de Sanidad y la gerencia del Hospital Universitario de Canarias sacaron pecho recientemente de la Unidad de Medicina hiperbárica del centro durante la visita de la delegación de la NASA destacando la relevancia geoestratégica que supone esta cámara para contingencias aeroespaciales, rescates sanitarios en el atlántico y posibles actuaciones vinculadas al programa Artemis, sin embargo, hay una notable contradicción con la ausencia de medidas para garantizar su funcionamiento seguro, garantizando la presencia permanente de personal cualificado durante las guardias.
Esta cámara hiperbárica constituye un recurso único en Canarias, operativo las 24 horas y esencial para la atención de emergencias médicas graves, accidentes de buceo, intoxicaciones por monóxido de carbono, infecciones necrosantes, lesiones isquémicas graves y potenciales contingencias aeroespaciales. Sin embargo, los trabajadores denuncian que ese reconocimiento mediático e internacional no se traduce en el apoyo desde el propio HUC que obvia medidas de protección para sus trabajadores.
SATSE Canarias advierte de que existe un déficit de personal capacitado durante las guardias, circunstancia que compromete el funcionamiento seguro de la cámara hiperbárica y que resulta incompatible con las exigencias mínimas establecidas en la legislación de la obligación de disponer de personal suficiente, entrenado y operativo en todo momento.
Desprotegidos
El secretario provincial de SATSE, Alejandro Gordillo, asegura que los profesionales “no están recibiendo la protección ni el respaldo necesarios”. Estos aseguran “sentirse desprotegidos” ante posibles situaciones de riesgo que se pueden producir durante las guardias.
Recuerda que, el enfermero de guardia “siempre entra solo con el paciente en la cámara”, pero es necesaria en el exterior la presencia de un segundo profesional con formación no solo teórica, sino también práctica “para actuar en caso de que ocurra alguna situación de emergencia”. Este entrenamiento debe incluir experiencia real y simulaciones, “como las horas de vuelo de un piloto, para saber cómo reaccionar dentro de la cámara”, explicó.
En la actualidad, cuando se produce un incidente y es necesario poner en marcha la Unidad de Medicina hiperbárica del centro, se avisa a un segundo enfermero que no está de guardia en ese momento, lo que, “suele retrasar la capacidad de respuesta”, denuncia Gordillo.
Los profesionales de esta cámara insisten en que debe haber un segundo asistente presente y preparado durante todo el proceso “para garantizar una actuación inmediata y evitar situaciones de riesgo”. De hecho, aseguran que ya “se han producido situaciones especialmente complejas” que “se pudieron resolver gracias a la experiencia, la pericia y la profesionalidad de estos compañeros”.
Estratégico
La organización manifiesta que el funcionamiento del servicio continúa dependiendo de “fórmulas improvisadas, localizaciones informales y del sobresfuerzo permanente de sus profesionales”, una situación que considera “absolutamente inaceptable” en un recurso sanitario estratégico para Canarias y para toda la región macaronésica.
Por este motivo, SATSE insiste en que, “mantener actualmente el servicio en estas condiciones supone exponer de manera continua a pacientes, profesionales e instalaciones a un riesgo operativo inasumible”.
Ante esta situación, el sindicato exige la adopción inmediata de medidas organizativas y estructurales que garanticen la presencia permanente de personal capacitado durante las guardias, la implantación urgente de un sistema estable de cobertura asistencial que elimine la dependencia de soluciones improvisadas y localizaciones informales y un cronograma de ejecución para garantizar la seguridad y continuidad del servicio.
Esta situación ya ha sido advertida en diversas ocasiones a la dirección del HUC y que, aunque a principios de año, la Gerencia nuevamente adquirió el compromiso de implantar medidas correctoras, la situación permanece igual.

