Gallego & Rey, la pareja de viñetistas integrada por José María Gallego y Julio Rey, se ha alzado con la última edición del Premio Mingote del diario ABC, gracias a un dibujo publicado en El Mundo el 30 de abril de 2025, dos días después del gran apagón. El dibujo representa el escudo de España apoyado sobre dos pilas. Mucho ha llovido desde que los dos empezaron en el Diario 16 de Pedro Jota (1985). En aquellos años de bonanza periodística las redacciones rebosaban bohemia y cultura. “Teníamos que saber muchísimo del Mundo”, afirman los maestros de la caricatura política en España.
Cuarenta años después el paisaje ha cambiado sustancialmente: aquellos hervideros de intelectualidad e inquietudes hoy languidecen en el creciente acostumbramiento a un ejercicio profesional de pocas luces, sometido al fango de las redes sociales y a la inteligencia artificial.
En este contexto digital de gatillo fácil, la Fundación Luca de Tena acaba de presentar el Informe de Tendencias 2026. El periodismo tras el punto de inflexión de la IA. En él, se constata, por ejemplo, el fenómeno del zero-click search, esto es, encontrar respuesta rápida en una página de resultadosde un motor de búsqueda. Consecuencia: no se hace clic en ningún enlace de calidad que incremente el conocimiento de la audiencia. A esta dinámica se suma la sobreabundancia de contenidos y la repetición del ciclo noticioso, lo que genera fatiga y desconexión.
El giro estratégico se concreta en la apuesta por ingresos directos y recurrentes: suscripciones y membresías que moneticen la lealtad. En este modelo, el medio deja de concebir a su audiencia como una suma de personas anónimas y pasa a entenderla como comunidades fidelizadas. Las más numerosas en España son las de El País, El Mundo y La Vanguardia. Pero el gran público continúa reacio a pagar por recibir información. El total de suscripciones en España ronda el millón, muy pocas considerando que la población total de personas mayores de edad asciende a cerca de 42 millones.
La estrategia para la Fundación Luca de Tena es clara: “Los medios que logren articular una relación sólida, basada en confianza, hábito y participación, estarán en condiciones de generar más valor y de sostener su proyecto editorial más allá de la lógica del clic”. No hay duda, la audiencia valora “la autoría o confianza en la fuente, el criterio editorial y la coherencia de marca”.
En cuanto a la adopción de la inteligencia artificial, los medios de comunicación están utilizándola para acelerar tareas de bajo rendimiento creativo y liberar tiempo para el reporterismo, la edición con criterio y el trabajo de alto impacto. En este sentido, destaca el Informe, “las redacciones que avanzan con más solidez están formalizando protocolos internos: qué herramientas se permiten, qué tareas se automatizan, cómo se documentan fuentes y cambios,
quién valida antes de publicar y cómo se corrigen incidentes”. Además, añade el Documento, “la IA está reduciendo el coste marginal de convertir un mismo trabajo periodístico en piezas adaptadas a múltiples canales y lenguajes, acelerando la producción de resúmenes, versiones para audio y materiales de apoyo, siempre con edición final humana para proteger matices y exactitud”.
Según el futurista Jonathan Brill, reconocido por Forbes como uno de los referentes internacionales en prospectiva estratégica, todo apunta a que la inteligencia del ser humano se asemejará cada vez más a la inteligencia distribuida del pulpo. Este animal cuenta con un cerebro central apoyado por ocho tentáculos con sistemas nerviosos periféricos, competentes e inteligentes, que solo consultan a la cabeza cuando lo necesitan. Siguiendo esta analogía, Brill subraya que con la IA la gobernanza (cabeza del pulpo) no va a desaparecer, antes bien, estará más mediada por la IA (tentáculos), “dando al liderazgo una visibilidad sobre la organización que nunca antes había tenido”.
Los apéndices móviles del molusco marino siempre podrán pintar un cuadro, pero la decisión final de exponerlo o no recaerá en su testa.

