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Santa Cruz de Tenerife logrará el vertido cero de aguas residuales en agosto

El proyecto de saneamiento del litoral chicharrero concurre a los premios de Turismo Islas Canarias como ejemplo de sostenibilidad
Santa Cruz de Tenerife logrará el vertido cero de aguas residuales en agosto
Santa Cruz de Tenerife logrará el vertido cero de aguas residuales en agosto. | DA

Santa Cruz de Tenerife será una capital libre de vertidos de aguas residuales al mar a partir del próximo 1 de agosto, fecha en que acabará la última de las grandes obras de saneamiento que ejecuta el Ayuntamiento capitalino junto a Emmasa en el litoral chicharrero.

A falta de que concluyan, además, los trabajos de ampliación de la depuradora de Buenos Aires, cuya competencia corresponde al Ministerio de Transición Ecológica, el municipio presume de haber dado un cambio radical al modelo de gestión del ciclo integral del agua, al sustituir soluciones históricas, basadas en emisarios marinos, por un sistema de saneamiento más sostenible, seguro y respetuoso con el medio ambiente.

Las obras realizadas, enmarcadas en el proyecto Vertido Cero, forman parte de una actuación de alto impacto ambiental, sanitario y territorial, alineadas con los principios de sostenibilidad, protección del litoral y mejora de la imagen turística de Santa Cruz, los principales ejes que han llevado al Ayuntamiento capitalino a presentarse a la nueva edición de los premios de Turismo Islas Canarias del Gobierno regional, en la categoría Destino Turístico Sostenible, y cuya candidatura fue presentada el pasado viernes.

El concejal de Servicios Públicos y Sostenibilidad Ambiental, Carlos Tarife, explica que “para Santa Cruz es todo un orgullo ser de los pocos municipios de Canarias a punto de lograr el vertido cero en todo su litoral”. Obras para las que se han destinado más de 14 millones de euros, que ya han permitido la puesta en servicio de infraestructuras clave, como la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Taganana, actualmente operativa, así como la transformación de estaciones de bombeo en enclaves especialmente sensibles desde el punto de vista ambiental y turístico, como San Andrés y el eje Añaza-Acorán-Alisios, derivando los caudales a la EDAR Buenos Aires para su depuración completa.

Con esta intervención no solo libera al mar santacrucero de recibir aguas negras, sino que le confiere un alto impacto ambiental, sanitario y territorial, alineado con los principios de protección del litoral y mejora de la imagen turística de un Santa Cruz comprometido con la sostenibilidad. “El Proyecto Vertido Cero no es una actuación aislada, sino una estrategia estructural y continuada, integrada en la planificación municipal y orientada a la resiliencia del municipio ante los retos presentes y futuros”, añade Tarife.

Destino responsable

El proyecto ha permitido la puesta en servicio de infraestructuras clave, como la EDAR de Taganana, así como la transformación y modernización de estaciones de bombeo que permitirán eliminar vertidos al mar y conducir las aguas residuales hacia sistemas de depuración completa, mejorando la calidad de las aguas costeras y de las zonas de baño, lo que contribuye a proyectar a Santa Cruz como destino responsable y sostenible, con la esperanza también puesta en recuperar la bandera azul que perdió en 2003.

Por todo ello, añade el concejal, “entendemos que esta candidatura reúne los valores que inspiran los premios de Turismo, pues pone en valor una actuación pública con impacto real sobre la sostenibilidad ambiental, la calidad del destino, la protección del territorio y la mejora de la experiencia turística”.

Santa Cruz, con más de 200.000 habitantes, constituye un núcleo urbano, administrativo, cultural y portuario de referencia en el Archipiélago. El municipio combina su papel institucional con una oferta turística urbana y litoral en crecimiento, en la que su litoral es un activo estratégico para el destino, tanto desde el punto de vista ambiental como turístico, al concentrar zonas de baño, espacios recreativos, núcleos costeros tradicionales y áreas de alto valor paisajístico, como San Andrés, Taganana y el frente marítimo oriental del municipio.

En este contexto, la calidad ambiental del litoral y de las aguas costeras resulta determinante para la imagen del destino, la percepción de seguridad sanitaria y la consolidación de un modelo de turismo sostenible, en base a las expectativas de los visitantes y de los compromisos ambientales de las ciudades costeras.

Históricamente, el crecimiento urbano y la evolución de las infraestructuras de saneamiento en el municipio dieron lugar a soluciones técnicas basadas en emisarios marinos, que, si bien respondían a las necesidades de su momento, resultan insuficientes e incompatibles con los actuales estándares de sostenibilidad ambiental y con la exigencia de calidad que demanda un destino turístico urbano y litoral. La existencia de vertidos al mar, aún cuando estuvieran controlados, suponía un riesgo potencial para la calidad del medio receptor, afectando a la percepción del litoral, a la confianza en las zonas de baño y a la imagen global del destino.

La creciente sensibilidad ambiental, la proximidad de zonas de uso turístico y recreativo, así como las mayores exigencias normativas en materia de protección del medio ambiente, “hacían necesario abordar una transformación profunda del modelo de saneamiento, superando soluciones parciales y apostando por una estrategia estructural de protección del litoral que, además de eliminar los vertidos al mar, permitiera regenerar el volumen de agua tratado”, apunta el edil.

Así, no solo se contribuye a la mejora y preservación del medio marino, sino que se incorporan nuevos caudales destinados al riego, aportando una respuesta eficaz a la situación de crisis hídrica y reforzando un modelo de gestión más sostenible y resiliente del recurso.

Pilares clave

Tarife recuerda que “el Proyecto Vertido Cero se ha concebido como una estrategia progresiva y continuada, no como una actuación aislada, orientada a la eliminación de los vertidos directos al mar y a la integración de todo el sistema de saneamiento en un modelo de depuración completa y controlada”.

En este sentido, las actuaciones han pivotado en tres pilares clave: la reconversión de estaciones de bombeo simples, antes conectadas a emisario, en infraestructuras de derivación de caudales hacia estaciones depuradoras, lo que permite la eliminación de una conducción de desagüe en San Andrés y de dos conducciones de desagüe en el litoral suroeste del municipio; la construcción y puesta en servicio de nuevas infraestructuras de depuración, donde no existían soluciones adecuadas, permitiendo la eliminación de tres conducciones de desagüe en el entorno de Anaga (Almáciga, Roque de Las Bodegas y Tachero); y la integración de estas actuaciones en el sistema general de saneamiento municipal, garantizando su operatividad, control y sostenibilidad a largo plazo, y permitiendo una gestión más eficiente y resiliente del ciclo integral del agua.

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