El Cabildo se ha marcado como objetivo reducir de manera progresiva hasta en un 50% la presión sobre el Parque Nacional del Teide mediante un nuevo modelo de movilidad basado en guaguas lanzadera, control de accesos y limitaciones al uso del vehículo privado por parte de no residentes. Medidas que irán entrando en vigor hasta 2027.
La Corporación insular asumió ayer las competencias plenas de gestión del parque, transferidas por el Gobierno de Canarias, con el propósito de reforzar la conservación del espacio natural y ordenar el uso público. La presidenta, Rosa Dávila, afirmó que “quienes visiten el Teide tendrán que pagar una nueva ecotasa de acceso, aparcamiento y realización de actividades, mientras que los tinerfeños y residentes en la Isla tendrán prioridad y gratuidad para todos los servicios”.
Al acto no acudieron los colectivos ecologistas, al tildar de “nefasta” la gestión del Cabildo y reivindicar que las competencias del parque deben de mantenerse bajo competencia estatal.
Por su parte, el Cabildo tiene prevista la modificación de la calificación de la carretera TF-21, entre El Portillo y Boca Tauce, que deja de tener carácter de vía insular para pasar a ser gestionada como infraestructura propia del espacio natural. Este cambio permitirá a la institución actuar en conservación, explotación, defensa del uso público y régimen sancionador, así como retirar vehículos mal estacionados mediante grúa.
A finales de 2026 se prevé implantar un sistema de control de accesos en las principales entradas al parque por La Esperanza, La Orotava y Vilaflor-Chío. También se establecerá un cupo de 500 plazas de aparcamiento con reserva previa, con prioridad y gratuidad para residentes en Tenerife, mientras que los visitantes deberán abonar una tarifa.
Asimismo, se prevé poner en marcha a partir de 2027 una red de transporte público con 28 guaguas lanzaderas desde cuatro puntos de la isla: Puerto de la Cruz, La Laguna, Costa Adeje y Puerto Santiago. El servicio tendrá una frecuencia aproximada de 20 minutos y capacidad para transportar hasta un millón de personas al año. Para los residentes en Tenerife será gratuito, mientras que para los visitantes tendrá un coste de siete euros. Dentro del parque se habilitará además una ruta circular con guaguas cada 15 minutos entre el centro de visitantes y los Roques de García. Los vehículos de alquiler deberán reservar aparcamiento y abonar una ecotasa cuyo importe se encuentra en estudio.
Restricciones
Asimismo, se contempla limitar caravanas de quads, buggies y todoterrenos, así como implantar desde este verano un sistema de control en miradores y zonas de alta afluencia como Chipeque, Roques de García y Minas de San José. Entre las medidas previstas figuran la reserva previa obligatoria, la distribución de visitantes a lo largo del día y el acceso limitado a empresas autorizadas.
El Cabildo indica también que reforzará la vigilancia en el parque, con un aumento de agentes de medio ambiente hasta alcanzar 74 efectivos en 2027, nuevos medios materiales y colaboración con la Policía Canaria y la Guardia Civil.
La institución anuncia un programa de conservación para el periodo 2026-2028 con una inversión de 1,68 millones de euros. El plan incluye 23 proyectos sobre flora, restauración ecológica, control de especies invasoras y uso de tecnología avanzada como drones y análisis genéticos, además de programas de voluntariado ambiental.

