Llevar el móvil en el coche es algo habitual para guiarse con el GPS. No obstante, un gesto tan común como colocar un soporte para el teléfono puede acabar en sanción. La Dirección General de Tráfico (DGT) penaliza con 200 euros el uso de determinados modelos mal ubicados.
El peligro de colocar el soporte en el cristal
La ley de tráfico no prohíbe los soportes, pero vigila de forma estricta dónde se colocan. Según el artículo 18 del Reglamento General de Circulación, el conductor debe tener siempre el campo de visión libre de obstáculos.
Por este motivo, los soportes que se pegan con ventosa en el parabrisas están en el punto de mira. Este tipo de accesorio tapa la visibilidad de la carretera o de los espejos. Si un agente de policía considera que el dispositivo reduce tu visión, te multará de forma inmediata.
¿Cuáles son las alternativas seguras?
Las normas actuales no incluyen un listado de marcas o modelos autorizados. La elección correcta depende del conductor. Para evitar sanciones, las autoridades recomiendan situar el teléfono por debajo de la línea del cristal. Las opciones más recomendadas son:
- Sistemas de pinza para las rejillas del aire acondicionado.
- Sistemas magnéticos para la zona baja del salpicadero.
De este modo, la pantalla queda a mano para consultar la ruta sin restar visibilidad de la calzada.
La manipulación del móvil se paga cara
El soporte no es el único motivo de sanción. El verdadero peligro para el carné llega al tocar el dispositivo con el vehículo en marcha.
Teclear en la pantalla o sujetar el móvil con la mano conlleva una multa de 200 euros y la retirada de 6 puntos. Es importante recordar que esta prohibición sigue activa en los semáforos en rojo o durante las retenciones de tráfico. Para usar el teléfono de forma legal, el coche debe estar estacionado correctamente fuera de la vía.

