tribuna

Cansancio

La segunda Feria de bienestar animal de hace unos días organizada por el Cabildo de Tenerife, me dejó con un cierto hastío mezclado con preocupación, no sé, es como una combinación de agotamiento y de incertidumbre en esta deriva polarizada de la clase política y judicial que amenaza nuestro equilibrio. Está relacionado lo que voy a contarles con los personajillos que ostentan cargos políticos y que yo me pregunto casi a diario, cómo porras ocupan esos puestos, humanos de tan poca talla. Sólo mencionar que mis más desalentadores presagios se cumplen siempre que hablo con alguno de ellos. En la inauguración, sin pretenderlo, me tropecé con el consejero de bienestar animal de esta administración local (político del PP, lo cual ya me parece un atropello para la inteligencia al mismo tiempo que un contrasentido flagrante), tropecé como decía, con el “señor” consejero que procedía a la inauguración del acto. Me encontraba allí porque formo parte de la gran familia de Adepac, seguro que a muchos les suena porque llevamos meses de lucha con el Cabildo para que cumpla con lo pactado y firmado con esta Protectora. Pensé que al acabar toda su parafernalia de fotografías, vídeos y sonrisas falsas, sería un buen momento para preguntarle por la promesa reciente con la que se comprometieron a ingresar en nuestra cuenta la suma de 240.000 euros que necesitamos con urgencia para ir sosteniendo nuestras instalaciones, personal y seres perrunos, hasta que la solución al conflicto creado por esa administración sea definitiva. Con la normalidad que me caracteriza, al acabar el acto me dirigí a él para preguntarle si el ingreso se haría efectivo a la mayor brevedad o tendríamos qué esperar mucho tiempo más, pues estamos en una realidad agónica, le expresé. Él con una sonrisa que parecía sincera, sacó su teléfono móvil para enseñarme un whatsapp donde había un texto que comenzaba: “Buenos días….”, el texto hacía referencia, según él, a la orden de ingreso para la siguiente semana. Le di las gracias y me alejé hacia donde estaban mis compañeras para contarles lo sucedido. Han pasado diez días y a la cuenta corriente de Adepac no ha llegado el ingreso milagroso que nos permitiría, entre otras cosas, pagar a los empleados, dar de comer a nuestros perros, (casi 300 -los últimos quince rescatados el pasado fin de semana de una casa de los horrores en Ravelo), dar la medicación a muchos de ellos que ya son muy mayores y necesitan de medicamentos para una mínima calidad de vida. En fin, más de lo mismo. Por eso les escribí al comienzo de este desahogo, lo del hastío. Hastío, cansancio, decepción, frustración e impotencia de que a la clase política que gobierna esta tierra desde hace décadas, le importen sólo sus intereses, cansancio de que las palabras dadas queden en saco roto, cansancio de saber de antemano que sería otra trola como las últimas dadas en reuniones convocadas en fecha y forma, cansancio de que los valores humanos se hayan esfumado ante nuestras narices, cansancio de la inacción de la mayoría, cansancio de que muchos, por no decir la mayoría, de los humanos crean que los seres vivos de cuatro patas, la flora y la fauna que nos rodea, en definitiva, todo lo que puebla y nutre nuestro planeta, no merecen el respeto y la valoración que les corresponde por existir.

Por cierto, señor Consejero, le sugiero que en la próxima feria haya estrategias sencillas y dinamizadoras que ayuden a evitar el maltrato animal, así como, pautas dirigidas al colectivo de cazadores que tanto daño hacen a los bellos canes canarios denominados Podencos. Luisa María Vargas Guanche, voluntaria de ADEPAC.

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