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“El Hospital Universitario de La Candelaria es centro de referencia en la cirugía oncológica ginecológica”

José Antonio Pérez Álvarez es miembro de la Sección de Ginecología Oncológica y del Comité de Tumores Ginecológicos en el HUNSC
El Hospital Universitario de La Candelaria es centro de referencia en la cirugía oncológica ginecológica
José Antonio Pérez Álvarez, ginecólogo oncólogo. / Sergio Méndez

José Antonio Pérez Álvarez (Santa Cruz de La Palma, 1976) es licenciado y doctor en Medicina por la Universidad de La Laguna (ULL). Desde 2009 trabaja en el Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria (HUNSC), en el que es miembro de la Sección de Ginecología Oncológica y del Comité de Tumores Ginecológicos. Comenzó su formación en ginecología oncológica en el Hospital Universitario Virgen del Camino (Pamplona) y posteriormente en el Departement du Chirugie del Institut Claudius Regaud Cancer Center de Toulouse, con el mundialmente reconocido doctor Denis Querleu. Ha cursado formación específica en el abordaje quirúrgico mínimamente invasivo, especialmente en procesos oncológicos, en Barcelona, Navarra y Madrid. En el Hospital Gregorio Marañón de la capital de España se formó específicamente en el tratamiento quirúrgico de la enfermedad peritoneal maligna, aplicado al cáncer de ovario avanzado. Colaboró en la creación de la Unidad de Carcinomatosis Peritoneal del HUNSC, acreditada por el Grupo Español de Cirugía Oncológica Peritoneal (GECOP). En 2018 obtuvo la acreditación como primer cirujano robótico (sistema Da Vinci) en Gante, Bélgica. Es máster en Dirección y Gestión Sanitaria y máster en Liderazgo y Desarrollo Personal.

-Con este currículo podremos hablar de los avances significativos en la cirugía oncológica ginecológica, ¿no?
“Hasta hace unos veinte años, los procedimientos quirúrgicos para tratar los tumores ginecológicos eran poco personalizados y se realizaban por vía abierta. Ello implicaba importantes efectos adversos y grandes cicatrices abdominales”.

-¿Y hoy en día?
“Los avances en el conocimiento de la biología de los tumores y la introducción de la cirugía laparoscópica han permitido tratar tumores ginecológicos a través de pequeñas incisiones en la piel, con una recuperación más rápida y menos dolorosa”.

-¿En todas las pacientes?
“Las primeras en beneficiarse de esta técnica fueron las pacientes con cáncer de endometrio y posteriormente las seleccionadas con cáncer de cuello uterino y cáncer de ovario en estadio inicial. La incorporación de técnicas para la detección del ganglio centinela nos ha permitido realizar procedimientos más personalizados, evitando grandes vaciamientos ganglionares y sus frecuentes efectos adversos”.

-¿La incorporación del sistema Da Vinci ha sido fundamental en esos avances?
“Claro, porque la incorporación de la cirugía robótica (como el robot Da Vinci) desde 2018 ha permitido realizar cirugías más precisas ya que ofrece una visión binocular, tridimensional, aumentada hasta 10x, sin temblor ni cansancio, permitiendo disecciones quirúrgicas extremadamente precisas a través de pequeñas incisiones en la piel”.

-Tras el abordaje de los tumores ginecológicos a través de la cirugía robótica y laparoscópica, que son mínimamente invasivos, ¿cómo se resume el éxito?
“Es la vía preferente para la mayoría de los tumores ginecológicos. Respecto al éxito, son fundamentales, como ya he dicho, en las pacientes con lesiones tumorales en el endometrio y en los ovarios en los estadios iniciales. Los resultados oncológicos son superponibles a la vía clásica, pero con mínimos efectos adversos. En las pacientes con tumores malignos del cuello uterino hay una excepción, ya que sólo aquellas pacientes con diagnósticos en estadios muy tempranos se benefician de abordajes mínimamente invasivos”.

-Doctor Pérez Álvarez, decían que el doctor Marañón curaba más con la palabra que con la ciencia. ¿Lo compartes?
“El buen médico debe reunir varias cualidades fundamentales en el ejercicio de sus funciones”.

-¿Cuáles?
“Empezamos por la capacidad para escuchar, ya que la paciente acude a ti en busca de ayuda y de solucionar su problema. En el caso particular de una consulta de oncología se suman los sentimientos de miedo, incertidumbre y vulnerabilidad”.

-Esto es cierto.
“Si el médico se pone en el lugar de cada paciente, esto nos ayudará a empatizar con ella de una forma más profunda. Con esta base, la formación continuada ha de constituir uno de los pilares principales de la práctica médica, de manera que podamos ofrecer la mejor de las terapias en cada caso. Curar cuando haya cura, mejorar la calidad de vida cuando no se pueda curar y consolar al paciente y a su familia en las fases finales de la enfermedad”.

(El doctor Pérez Álvarez fue uno de los miembros del equipo creador de la Unidad de Carcinomatosis en el HUNSC. Le pregunto por las novedades que incorporó y me cuenta que hasta hace unos años el tratamiento quirúrgico del cáncer de ovario era muy limitado. Que el diagnóstico, clásicamente tardío, llevaba implícito un pronóstico nefasto y una supervivencia de 20-24 meses en el mejor de los casos. Y añade:)

“En 2010 estaba de regreso de mi formación en carcinomatosis y el Servicio de Cirugía Digestiva, liderado en aquel momento por el doctor Arturo Soriano, ya desarrollaba procedimientos quirúrgicos radicales en pacientes con tumores digestivos. Conseguimos la acreditación por el GECOP y formamos un equipo quirúrgico, desde hace más de 10 años, junto a la doctora Vanesa Concepción, que es precisamente la actual presidenta del citado GECOP. Este trabajo en equipo nos ha llevado a lograr tasas de supervivencia de hasta 70 meses, comparables a los resultados de los mejores hospitales de referencia del mundo. La clave del éxito es, a mi manera de ver, la formación específica y continua y el trabajo en equipo”.

-¿Qué trabajos realizas, junto a la doctora Carmen Rubio, sobre la detección de metales pesados en sangre en los pacientes oncológicos?
“Continuando la línea de trabajo de mi tesis doctoral, dirigida por el profesor Arturo Hardisson, hemos analizado muestras de sangre de pacientes con tumores malignos del tracto genital para determinar la presencia y los niveles de metales pesados (Pb, Cd,Hg). Científicamente hay evidencia del vínculo entre determinados metales y algunos procesos oncológicos, debido a su capacidad de actuar como disruptores enzimáticos. La doctora Rubio es una trabajadora incansable y, como buena líder, tiene la cualidad de generar inquietudes constantes”.

-José Antonio, uno de los grandes éxitos de la Medicina moderna es ver al médico ponerse en la situación del paciente. ¿Tenemos que celebrar esa cercanía?
“Ponerse en el lugar del que sufre es una buena definición de empatía y esta debería ser una de las principales cualidades de quien se dedica a esto, al cuidado de la salud de los demás”.

-¿Y es la norma?
“El buen cirujano ha de demostrar habilidades quirúrgicas excepcionales. El buen médico cirujano no sólo debe cultivar la ciencia, sino, más aún, debe desarrollar y mimar la parte más humanista y trascendental de las personas: su dignidad como seres únicos”.

-¿Cómo se resuelven, en un gran hospital, las patologías raras y, por tanto, con escasa casuística?
“Pues es sencillo, yo diría que con mucho sentido común. Pero no sólo eso, sino que estudiamos de manera continua los síntomas y consultamos a colegas que trabajan en unidades de centros de referencia, donde se concentran las pacientes afectadas por patologías raras o poco frecuentes. Es esta una buena manera de ofrecer el mejor de los tratamientos en colaboración con los profesionales que cuentan con mayor experiencia en este tipo de dolencias”.

-¿Se realiza en el HUNSC una cirugía oncológica ginecológica a la altura de las mejores del país?
“Sin lugar a dudas, así es. Los resultados de nuestro trabajo lo demuestran. La supervivencia de las pacientes con tumores ginecológicos ha crecido de manera sustancial, especialmente aquellas con cáncer de ovario”.

-¿Y a qué se debe?
“A múltiples factores: trabajo, equipos multidisciplinares, la aparición de nuevas terapias oncológicas sistémicas, etcétera. Un ejemplo de la capacidad del HUNSC es que nuestro hospital, junto a La Fe de Valencia, cuenta con la acreditación de la Sociedad Europea de Ginecología Oncológica para el tratamiento del cáncer de endometrio. Somos un servicio de referencia”.

-¿Es hoy la cirugía vaginal la gran olvidada?
“Durante muchos años fue la vía quirúrgica menos invasiva, ya que ahorraba las cicatrices abdominales, pero tenía limitaciones. La incorporación de la laparoscopia permitió ampliar los campos quirúrgicos ofrecidos por la vía vaginal, con mínimas incisiones y una rápida recuperación. Durante años su uso ha sido más limitado pero en la actualidad ha recuperado nuevamente protagonismo, sobre todo con la cirugía vaginal laparoscópica con puerto único”.

-Doctor, acabas de lograr una plaza de profesor asociado de la Facultad de Medicina de la ULL. ¿Podrán entre todos salvarla?
“Volver a los orígenes es muy gratificante”.

-¿Entonces?
“Siento que tengo la oportunidad de devolver, de alguna manera, todo aquello que recibí como alumno en nuestra Facultad de Medicina. Recibí enseñanzas de un grupo de excelentes profesores, que han llevado a la facultad a un lugar docente importante. Yo creo que hoy cuenta con un grupo muy interesante de profesionales especialmente bien capacitados y que aportarán savia nueva a la docencia. Y que permitirá a la facultad adaptarse a los nuevos tiempos, colocando a la ULL en el lugar que le corresponde por historia”.

-Pues que así sea.

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