La RAE define a la ucronía como la reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos. Desarrollando el concepto, éste viene a referirse a un género literario o histórico que especula sobre cómo habría sido el mundo si un evento histórico clave hubiera ocurrido de manera diferente. Sería similar a los libros de elige tu aventura, en los que la trama permite tomar caminos distintos según la página elegida, con finales diferentes.
Cuando Hernán Cortés llega a la Península de Yucatán en 1519 y empieza a explorar lo que entonces eran diversos pueblos, culturas y civilizaciones sobre un mismo territorio, Mesoamérica -concepto geográfico, histórico y cultural con el que se designa la región donde florecieron las grandes civilizaciones prehispánicas-, quizá no fuera consciente del futuro que germinaba en aquel momento. Con el tiempo esos territorios se fueron unificando bajo el pendón de Castilla en lo que dio en denominarse el Virreinato de Nueva España (1535-1821), renombrado como México a partir de su independencia en 1821.
El virreinato duró 286 años. En su apogeo, alrededor de 1790, llegó a abarcar unos 7.657.000 km², que incluían: el actual México, los actuales estados de California, Nevada, Arizona, Nuevo México, Texas, Luisiana, Florida y partes de Colorado, Utah y Wyoming en los Estados Unidos, América Central hasta Costa Rica, las islas del Caribe, las Filipinas y otras islas del Pacífico.
Solo California y Texas, de ser independientes, ocuparían hoy en día los puestos 5º y 10º, respectivamente, en la economía mundial en términos de PIB, lo que convertiría a México, de haber conservado intactas las fronteras heredadas del virreinato en 1821, en una de las cinco naciones más poderosas del mundo.
Fueron varias las causas que motivaron que tras la guerra mexicano-estadounidense (1846-1848) los hispanos perdiesen el 55% de la superficie con la que se emanciparon, que abarcaba el actual México y los territorios de los actuales EE.UU. anteriormente mencionados salvo Luisiana, entregada a Francia en 1800, y Florida, vendida por España a los EE.UU. en 1819. La inestabilidad interna, el altísimo grado de corrupción, los colonos norteamericanos de Texas que proclamaron su independencia (1836) para luego incorporarse a los EE.UU. (1845), la mala planificación militar o la doctrina estadounidense del «Destino Manifiesto», que instó a sus ciudadanos a expandirse hacia el oeste sin más limitaciones que llegar al Pacífico.
A México se le presentó una nueva ocasión en 1917, cuando el Imperio Alemán le propuso mediante una comunicación cifrada, conocida como el Telegrama Zimmermann, una alianza militar por la cual le suministraría ayuda para recuperar los territorios de: Texas, Nuevo México y Arizona si atacaba a los EE.UU.
Lo que sucedió fue que la trama se descubrió, el telegrama fue desencriptado, México seguía sumido en fuertes conflictos internos con Emiliano Zapata en el sur y Pancho Villa en el norte (Revolución Mexicana, 1910-1920) y los EE.UU. se vengaron declarando la guerra a los teutones, entrando en la I Guerra Mundial (1914-1918) del lado de los Aliados y alterando el curso de la historia hasta nuestros días.
La ucronía nos invita a repensar el pasado imaginando: ¿cuán poderoso habría sido México de haber conservado las fronteras heredadas del virreinato?, ¿qué posición ocuparían hoy los EE.UU.?, ¿brindará la historia otra ocasión para que todos los territorios hispanos vuelvan a reunificarse bajo una misma bandera?
