La céntrica calle La Rosa, en Santa Cruz, se ha puesto guapa, desde sus entrañas hasta su superficie. Aceras de casi dos metros de ancho, 42 alcorques que, por vez primera, darán sombra a esta vía urbana gracias a 40 especies arbóreas y dos palmeras, junto a un renovado mobiliario urbano, puntos de recarga eléctrica, y una nueva línea de guagua que recorrerá el barrio de El Toscal, han devuelto a la ciudad una de sus principales arterias. Con sus 650 metros de largo, La Rosa reabrió ayer al tráfico tras llevar tres años en obras y una inversión de seis millones de euros.

El Ayuntamiento capitalino ha dado por finalizados los trabajos en esta vía, una de las actuaciones más largas de la última década en la ciudad debido a los retrasos ocasionados en las tres fases del proyecto, en las que al abrir el subsuelo aparecieron aljibes subterráneos que dilataron la conclusión de las obras. Solventados los problemas, La Rosa ya presume de una imagen más moderna y atractiva, una renovación que aplauden vecinos y comerciantes que durante más de mil días han convivido con una intervención que parecía no tener final.
El alcalde, José Manuel Bermúdez, explicó que “la ejecución de la obra fue compleja, pues no solo es lo que se ve sino lo está bajo tierra. Ya han concluido los trabajos que han dotado a esta calle de arbolado, aceras más anchas, mejor accesibilidad, sostenibilidad y que, además, contará con una nueva línea de guagua, la 914, que comenzará la semana que viene y que tendrá dos paradas”. Asimismo, resaltó que “la vía se ha dotado de una nueva red de abastecimiento de agua, tanto de saneamiento como de recogida de agua de lluvia, junto a unas renovadas canalizaciones para telecomunicaciones o el soterrado de las redes de alumbrado público”.

Aunque La Rosa se queda ahora sin aparcamientos, excepto para carga y descarga, el Ayuntamiento abrirá 70 plazas de estacionamiento en un solar aledaño. “Creo que los vecinos están muy contentos de cómo ha quedado la vía y solamente espero que la transformación urbana que estamos haciendo en Santa Cruz, continúe. Empezamos en Méndez Núñez, continuamos con San Martín, ahora La Rosa y, a partir del próximo año, le tocará el turno a la calle Santiago, que será peatonal, y a Puerto Escondido”, avanzó Bermúdez.
Por su parte, el concejal de Obras, Javier Rivero, subrayó que “estamos ante una de las intervenciones urbanísticas más importantes ejecutadas en los últimos años en el centro de Santa Cruz. Hemos renovado completamente tanto las infraestructuras ocultas bajo el subsuelo como todos los elementos visibles del espacio público, dotando a la calle de servicios preparados para responder a las necesidades de las próximas décadas”.
El edil apuntó que la obra, prevista para 24 meses de ejecución, se alargó en el tiempo por dificultades detectadas en profundidad, antiguos aljibes de tosca, unidos a redes de telecomunicaciones privadas de las que no se tenía conocimiento, pero con final feliz “abrimos una renovada calle con el objetivo de dotarla de vida para los próximos 50 o 70 años”, dijo.
Asimismo, Rivero reconoció que “ha sido una de las obras de transformación urbana que más se ha extendido en el tiempo en los últimos diez años en la ciudad, después de los retrasos vividos en la calle Imeldo Serís o la de Méndez Núñez. Haber terminado las tres fases en La Rosa, y cumplir los tiempos anunciados tras los problemas, se podría decir que ha sido un milagro”.
La calle La Rosa ya respira. Los vecinos y comerciantes aún más. La previsión del Ayuntamiento será activar planes de dinamización de la zona a partir de septiembre, al igual que realizar un estudio sobre la repercusión en el pequeño comercio que ha tenido una obra dilatada en el tiempo.






