Las fiestas patronales de Taganana, una celebración con más de cinco siglos de historia, podrían estar en peligro. La actual Comisión de Fiestas anuncia que no continuará al frente del evento y hace un llamamiento a los vecinos que quieran asumir la organización de los actos del próximo año.
Tras once años al frente, el equipo, integrado por cuatro miembros de la junta directiva y una decena de voluntarios, decide dar un paso al lado. “Creemos que ha llegado el momento de parar y descansar”, señala Ruymán Cabrera, presidente de la Comisión.
La decisión responde también a la necesidad de renovar el equipo y garantizar la continuidad de una tradición, para este pueblo de Anaga, suponen mucho más que un simple festejo. “Para que la gente tenga ese sentido de arraigo, es importante que otros grupos, de familiares, de amigos, se metan, la cojan y adquieran esa implicación. Es y debe ser algo de todos”, destaca Ruymán.
Por ahora, la sucesión está siendo difícil. “Llevamos un par de años intentando motivar a otros grupos de jóvenes. Hemos tenido contacto, pero no lo veo muy claro… están dudando”. Aunque el sentimiento de pertenencia sigue presente, “lo que falta es el compromiso”. El trabajo y el ritmo de vida actual frenan a muchos a la hora de tomar las riendas. “Organizar una fiesta es un trabajo. No es cosa de un día, sino de un año entero trabajando, porque tienes que sacar el dinero y, luego, cuando viene el periodo de fiestas, tienes que estar al pie del cañón”.
A ello, se suma un factor determinante como es la despoblación. “Donde antes había 1.000 personas viviendo tenías más probabilidades de que alguno tuviera esa vocación. Ahora, si tienes 200 habitantes, es mucho más difícil encontrar a alguien”.
Pese a las dificultades, Ruymán y el resto de organizadores confían en que alguien recoja el testigo para evitar que una tradición con siglos de historia desaparezca. “Que una celebración patronal de la importancia que tiene Taganana se quede sin celebrar, pues es una pena”, lamenta.
La actual comisión ofrece además su apoyo a quienes decidan asumir el reto. “Estará disponible para ayudar y orientar en lo que haga falta, aportando su experiencia y resolviendo las dudas que puedan surgir durante el proceso”. Así, el objetivo es facilitar la renovación de la comisión y mantener viva una costumbre que durante siglos ha formado parte de la identidad y la vida de Taganana.






