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“Sin papeles es muy difícil; ahora tenemos una oportunidad para trabajar y luchar”

Ana María llegó a Tenerife tras la pandemia y atravesó años de empleos informales y discriminación. Hoy, tras acogerse al proceso extraordinario de regularización, ha convertido su pasión por la cocina peruana en un negocio familiar en La Cuesta
“Sin papeles es muy difícil; ahora tenemos una oportunidad para trabajar y luchar”
El proceso de regularización ha permitido a Ana María convertir su pasión por la comida peruana en un negocio familiar. / Sergio Méndez

El pasado 20 de abril, Ana María (53 años), junto a su hija Katherine (31 años) y su nieta de apenas tres meses, acudió a las oficinas de Correos de la capital tinerfeña con la esperanza de un nuevo comienzo. Aquel día arrancaba la fase de atención presencial del proceso extraordinario de regularización para migrantes, una oportunidad con la que esperaba obtener los papeles después de tres años viviendo en España. “Mi sueño es abrir aquí un pequeño establecimiento de comida peruana”, reconocía entonces a este periódico a la salida de su comparecencia. Casi cuatro meses después, sonríe al recordar aquellas palabras. “Míranos ahora”, exclama orgullosa desde su nuevo local, el Huarique Peruano, ubicado en La Cuesta.

Al ser incluida a trámite en el proceso extraordinario de regularización, Ana María obtuvo una autorización que le permite trabajar formalmente y acceder a la asistencia sanitaria pública. Así, desde la inauguración del negocio familiar, el pasado 2 de agosto, se pone tras los fogones para preparar platos y bebidas originarios de su país natal, que su hija Katherine se encarga de servir mientras lleva también las riendas de la gestión administrativa. Combinados, caldo de mote, chicha morada y otras recetas tradicionales completan la oferta de un proyecto que hace honor a su nombre. En Perú, los huariques son pequeños establecimientos de comida, a menudo discretos, que destacan por su sencillez y, sobre todo, por una cocina cargada de sabor y pasión. “La comida tiene que hacerse con cariño… si no, no sabe igual”, recalca.

El local es nuevo, pero la voluntad de esta familia por compartir los sabores de Perú no lo es. Antes de la apertura, Ana María ya preparaba elaboraciones todos los sábados desde su casa, que Katherine distribuía entre paisanos y amigos. Según cuenta su hija, quien obtuvo el permiso de trabajo por arraigo, “la gente nos pedía que abriéramos un bar”, hasta que un día su esposo “vio un local que estaban traspasando. Estaba en una esquina, con facilidad para aparcar y en una zona buena, y me dijo: Hay que cogerlo”. No sin miedo y conscientes de la responsabilidad que conlleva emprender, dieron el paso y decidieron convertir en realidad lo que meses antes era tan solo un sueño.

“Sin papeles es muy difícil; ahora tenemos una oportunidad para trabajar y luchar”
Su hija Katherine sirve y gestiona el negocio. / Sergio Méndez

La incertidumbre y precariedad de la irregularidad

La inclusión del expediente de Ana María en el proceso extraordinario le permite ahora regularizar temporalmente su situación. “Descubrí esta opción a través de nuestros paisanos, quienes nos aconsejaron hacerlo porque necesitaba trabajar, cotizar y tener una estabilidad para el futuro”, relata. Los trámites fueron algo complejos, aunque recibieron el respaldo de la asociación Copeten (Comunidad Peruana en Tenerife) para poder realizarlos correctamente. “Ha sido una oportunidad muy grande. Si no hubiese existido la regularización y si no hubiésemos tenido personas que nos orientaran, habría sido mucho más complicado”, afirma.

Sin embargo, recuerda que “sin papeles fue muy difícil”. Llegó a España tras la pandemia de covid: “En Perú me sentía muy sola y sufría extorsiones en el mercado donde trabajaba”. Su situación la llevó a reunirse con su hija, que ya vivía en Tenerife con su marido y sus hijos, y a aceptar trabajos precarios, uno de ellos marcado por un grave episodio de racismo mientras cuidaba de una persona mayor. “Me trataba mal y llegó un momento en que me levantó la mano… No tenía papeles y eso pesa mucho. A veces la gente piensa que porque no tienes documentos puede hacer contigo lo que quiera”.

Esas experiencias y todo lo vivido durante los últimos años volvieron a su mente el día de la inauguración. “Nadie sabe todo lo que hay detrás: las luchas, el cansancio, los momentos difíciles… Pensaba en todo lo que había pasado para llegar hasta ahí”. Rememora con orgullo una sala abarrotada y gente esperando fuera. “De repente, pasar de preparar comida en casa a tener un local, comprar platos, ollas, ver todo nuevo… Cuando vi la vajilla negra que habíamos comprado para resaltar los platos, se me saltaron las lágrimas. Me emocioné mucho porque ahora tenemos una oportunidad para trabajar y luchar”.

“Sin papeles es muy difícil; ahora tenemos una oportunidad para trabajar y luchar”
Tres generaciones de la familia, reunidas en el Huarique Peruano, en La Cuesta. / Sergio Méndez

Un proyecto que echa raíces

Pese a los momentos de felicidad, no olvida a esas muchas otras personas “que siguen luchando y que no han tenido la misma suerte que yo”. Porque, subraya, “estar en otro país no es fácil: si no tienes papeles, no te dan trabajo, te miran diferente y muchas veces te pagan poco”. Frente a los discursos de odio, reivindica que “nosotros venimos a sacar adelante a nuestras familias” y reclama más empatía hacia la migración, ya que “hoy puede ser otra persona, pero mañana puede tocarle a tus hijos”.

Tanto Ana María como Katherine son conscientes del reto que tienen por delante y del sacrificio que supone sacar adelante un negocio como este. “Llegamos al bar sobre las seis de la mañana para dejar todo listo antes de abrir y nos vamos a las diez de la noche”. Sin embargo, el ingenio de la hija, los callos en las manos de la madre y las marcas en su piel de trabajar bajo el sol -que muestra con el orgullo de quien sabe todo lo que le ha costado llegar hasta aquí- demuestran que están dispuestas a darlo todo para seguir adelante. Porque aquel sueño que empezó en una cocina de casa tiene ahora un nombre y un lugar propio desde el que continuar creciendo.

Canarias suma 11.329 altas laborales tras la regularización

El proceso extraordinario de regularización ya se refleja en 262.474 altas en la Seguridad Social en España, según los datos de julio facilitados por el Gobierno. De ellas, 11.329 corresponden a Canarias, donde casi un tercio de quienes solicitaron acogerse al procedimiento ya se ha incorporado al mercado laboral. En las Islas, 37.525 personas presentaron su solicitud entre abril y el pasado 2 de julio. De ellas, el 30,2% ya trabaja y cotiza en el sistema. Este dato sitúa a Canarias como la sexta comunidad con mayor número de altas, por detrás de Madrid, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana y Castilla y León.

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