Un esqueleto de más de 600 años hallado en Lanzarote ha permitido documentar uno de los casos arqueológicos más antiguos de enfermedad ósea de Paget fuera de Europa. El individuo, un hombre mayor de 40 años enterrado a comienzos del siglo XV en San Marcial de Rubicón, presentaba deformaciones y alteraciones óseas compatibles con esta patología crónica.
El estudio ha sido realizado por investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL), la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y otras instituciones dentro del Proyecto Rubicón. Los resultados han sido publicados en International Journal of Paleopathology.
La relevancia del hallazgo no reside únicamente en la enfermedad. El hombre vivió durante las primeras décadas de la expansión europea por el Atlántico, en San Marcial de Rubicón, fundado en 1402 y considerado el primer asentamiento europeo permanente de Canarias.
Un hombre de más de 40 años enterrado en Lanzarote
El esqueleto, denominado por los investigadores Individuo 10, apareció durante la campaña de excavaciones de 2023 en una de las zonas funerarias de San Marcial de Rubicón.
Los restos pertenecen a un hombre de más de 40 años y se conservaron prácticamente completos. Presentaban numerosas alteraciones poco habituales.
Entre ellas, los investigadores identificaron engrosamiento de los huesos del cráneo, formación de nuevo tejido óseo, curvatura del húmero izquierdo y del fémur derecho, fusión completa de una articulación entre el sacro y la pelvis, y una artrosis muy avanzada en la rodilla derecha.
Para estudiar el esqueleto se utilizaron diferentes técnicas, entre ellas observación macroscópica, radiografías, tomografía computarizada y análisis de ADN antiguo.
Los resultados mostraron una remodelación acelerada y desorganizada del tejido óseo en el cráneo, la columna vertebral, la pelvis y varios huesos largos.
El patrón, según el trabajo científico, es compatible principalmente con una enfermedad ósea de Paget poliostótica, es decir, una forma que afecta a diferentes regiones del esqueleto.
Qué es la enfermedad ósea de Paget
La enfermedad de Paget altera el proceso normal mediante el que los huesos se renuevan.
En las personas afectadas, la destrucción y posterior reconstrucción del tejido óseo se produce de manera anómala. Esto puede generar huesos más gruesos, deformados y, en algunos casos, más frágiles.
Los investigadores realizaron un diagnóstico diferencial para valorar otras enfermedades que pudieran explicar las lesiones. Aunque determinadas anomalías dificultan la interpretación, el estudio concluye que el conjunto de evidencias encaja mejor con la enfermedad de Paget.
Las huellas que dejó la enfermedad en su cuerpo
El esqueleto permite conocer algunos de los efectos físicos que esta enfermedad pudo tener sobre el hombre durante años.
La deformación del fémur derecho, el deterioro avanzado de la rodilla y las diferencias entre ambas extremidades inferiores muestran que el cuerpo soportó una carga desigual durante un periodo prolongado.
Los investigadores interpretan estas alteraciones como posibles adaptaciones biomecánicas para compensar los efectos de la enfermedad.
Sin embargo, advierten de los límites de la evidencia: los huesos no permiten determinar cuánto dolor sufrió, hasta qué punto tuvo problemas para caminar o si necesitaba ayuda de otras personas.
Las inserciones musculares de los brazos estaban además muy desarrolladas y eran simétricas. Esto podría reflejar una utilización intensa y habitual de las extremidades superiores, pero los científicos no pueden vincularlo a una actividad concreta ni demostrar que utilizara algún apoyo para desplazarse.
Su entierro no fue diferente al de los demás
Otro aspecto del estudio tiene que ver con la forma en la que fue enterrado.
El Individuo 10 apareció boca arriba, en posición extendida y sin ajuar, siguiendo el mismo patrón documentado en otros enterramientos del cementerio. Tampoco ocupaba una zona claramente marginal.
Los investigadores consideran que esta normalidad funeraria indica que, al menos en el momento de su muerte, no recibió un tratamiento funerario diferente al del resto de individuos enterrados allí.
El ADN apunta a ascendencia materna europea
El análisis de ADN mitocondrial identificó en el individuo el haplogrupo X2c1, compatible con una ascendencia materna europea.
Los investigadores hacen, no obstante, una precisión importante. El ADN nuclear conservado no fue suficiente para estudiar variantes genéticas relacionadas con una posible predisposición a la enfermedad.
Por tanto, ese haplogrupo sirve como indicador de ascendencia materna, pero no demuestra que el hombre tuviera una predisposición genética hereditaria a sufrir Paget.
Un caso excepcional en la expansión atlántica
El artículo sitúa este caso entre las evidencias arqueológicas tempranas de enfermedad de Paget fuera de Europa y en los primeros momentos de la expansión europea por el Atlántico.
San Marcial de Rubicón fue fundado en 1402 y desempeñó un papel central durante las primeras décadas de la ocupación europea de Lanzarote. El yacimiento conserva áreas vinculadas a la fortificación, los pozos, espacios productivos, la iglesia, la necrópolis y sectores relacionados con la población indígena.
El estudio está coordinado por Jared Carballo-Pérez y forma parte del Proyecto Rubicón, una investigación desarrollada mediante la colaboración de las dos universidades públicas canarias, el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Yaiza.

