La madre de Jay Slater, el joven británico de 19 años que murió en Tenerife en 2024 tras desaparecer durante casi un mes, ha regresado a la Isla para reconstruir las últimas horas de su hijo y tratar de resolver una de las preguntas que todavía la atormentaban: si sufrió antes de morir.
Según publica el Daily Mail, Debbie Duncan, de 57 años, ha viajado nuevamente a Tenerife acompañada de su hermano Glen para participar en un documental de Channel 5. Durante el programa, titulado Cause of Death, ambos recorren la zona de Masca y el Parque Rural de Teno por la que transitó el joven antes de su caída.
El viaje se produjo después de que la familia recibiera el informe forense español, según el citado medio británico, y permite a Duncan abordar junto al patólogo Richard Shepherd, responsable de la autopsia realizada en Reino Unido, las circunstancias de la muerte de su hijo.
La investigación judicial británica concluyó en julio de 2025 que Jay Slater murió accidentalmente tras caer entre 20 y 25 metros por un barranco, sufriendo fracturas de cráneo y un traumatismo cerebral. El forense James Adeley determinó además que no había pruebas de la intervención de terceras personas.
“No hubo dolor ni sufrimiento”
Una de las principales dudas de Debbie Duncan era saber qué ocurrió físicamente con su hijo después de la caída.
Según recoge el Daily Mail, Richard Shepherd explicó a la madre que las lesiones en la cabeza eran de tal gravedad que probablemente provocaron su muerte de forma inmediata.
“Fue el final. No hubo dolor ni sufrimiento”, señaló el patólogo, según la información publicada por el periódico británico. Shepherd añadió que Jay no permaneció herido durante un largo periodo en la ladera antes de fallecer.
Esa conclusión coincide con lo expuesto durante la investigación forense celebrada en Reino Unido. Esta determinó que el joven sufrió graves lesiones cerebrales y craneales de las que habría muerto instantáneamente.
El propio Shepherd declaró durante aquel procedimiento que el cuerpo no presentaba indicios de inmovilización o agresión y que las lesiones eran compatibles con una caída desde gran altura.
El regreso de la madre de Jay Slater a Masca
El documental lleva a Debbie Duncan hasta Masca, localidad próxima a la zona donde comenzó el último recorrido conocido de Jay.
El joven había viajado hasta una vivienda vacacional después de asistir al festival NRG en Playa de Las Américas. A la mañana siguiente abandonó el alojamiento e intentó regresar hacia la zona donde se hospedaba con sus amigos.
Durante esas primeras horas mantuvo conversaciones telefónicas con sus conocidos. Explicó que estaba perdido, tenía sed y se encontraba rodeado de montañas. Poco después, su teléfono se quedó sin batería.
Su desaparición desencadenó un amplio dispositivo de búsqueda. El cuerpo fue localizado el 15 de julio de 2024 en el barranco de Juan López, cerca de Masca, tras semanas de rastreo por una zona abrupta y de difícil acceso.
El Daily Mail señala que Duncan volvió sobre los pasos de su hijo junto al patólogo y su hermano para comprender por qué siguió avanzando por aquel terreno en lugar de regresar.
La madre reconoce en el documental que había llegado a preguntarse por qué Jay no la telefoneó aquella mañana y por qué ella tampoco lo llamó después de ver una publicación suya en Snapchat.
“Necesito dejar de sentirme culpable por eso. Es muy difícil”, afirma, según recoge el medio británico.
“Ahora lo entiendo mejor”
La visita a Tenerife permitió a Duncan comprender mejor las decisiones que pudo tomar su hijo mientras estaba perdido.
Según relata al Daily Mail, recorrer físicamente la zona y observar el terreno le ayudó a entender el punto desde el que Jay partió, el camino que siguió y cómo pudo terminar descendiendo hacia el lugar donde sufrió la caída.
“Ahora lo entiendo mejor”, resume la madre, que asegura que reconstruir ese último recorrido le ha proporcionado cierta sensación de cierre.
El caso generó durante las semanas de búsqueda numerosas teorías en redes sociales sobre la desaparición del joven. Algunas apuntaban incluso a una muerte violenta. Sin embargo, la investigación forense británica no encontró pruebas de que Jay Slater fuera amenazado, agredido o estuviera bajo coacción, y concluyó oficialmente que su muerte fue accidental.

