Santana es un apellidos muy ligados a la historia de Canarias, especialmente a Gran Canaria. Su enorme presencia en las Islas esconde además una historia poco conocida: durante siglos, el término santanero quedó asociado a los niños expósitos acogidos en instituciones benéficas de Las Palmas de Gran Canaria, hasta el punto de que algunas personas llegaron a cambiarse el apellido por considerarlo denigrante.
La divulgadora de contenidos históricos Ana Navarro (@anaencanarias) ha recuperado recientemente esta historia en uno de sus vídeos, apoyándose, entre otras fuentes, en trabajos de investigadores como Francisco García-Talavera y Carlos Platero.
“Hay un apellido netamente canario que en su momento hubo personas que se lo cambiaron porque lo consideraban denigrante”, explica Navarro antes de revelar de cuál se trata: Santana.
La afirmación requiere un matiz. Santana no es exclusivo de Canarias y está ampliamente extendido por España, Portugal y América, pero su concentración histórica en Gran Canaria es extraordinaria.
Por qué Santana es tan frecuente en Gran Canaria
Los datos actuales del Instituto Nacional de Estadística muestran hasta qué punto el apellido está vinculado a la provincia de Las Palmas.
Según el Censo Anual de Población a 1 de enero de 2025, 38.716 personas nacidas en la provincia de Las Palmas llevan Santana como primer apellido, frente a 2.892 en Santa Cruz de Tenerife. En el conjunto de España son 58.815 las personas que lo llevan en primera posición.
La enorme concentración del apellido en la provincia oriental ya había sido destacada por García-Talavera. En un texto anterior, el investigador señalaba que Santana era especialmente abundante en Canarias y recogía además la relación histórica entre el apellido y la antigua Casa Cuna de Las Palmas de Gran Canaria.
Qué eran los ‘santaneros’
Una de las explicaciones históricas tiene su origen en las inmediaciones de la Catedral de Santa Ana, en Las Palmas de Gran Canaria.
Navarro recuerda que santaneros era el nombre con el que se conocía a niños depositados en la Casa Cuna vinculada a Santa Ana.
Ese origen también aparece recogido en estudios sobre genealogía canaria. A los menores cuyos progenitores eran desconocidos podía asignárseles un apellido relacionado con la institución que los acogía. En Las Palmas, esa vinculación con Santa Ana terminó derivando en muchos casos en Santa Ana y posteriormente Santana.

